Por Teresa Donoso
2 junio, 2017

¿Será que la piña nos odia por comerla?

Tengo que confesar que amo las piñas y que cada verano no me puedo resistir y compro varias. Lo más triste de todo es que nunca duran todo lo que yo quisiera (pero por suerte también compro mangos en esos meses, mi segunda fruta favorita). Sin embargo, el placer de probar esta deliciosa fruta se ve empañado por el hecho de que al terminar de comerla siempre siento que mi boca está irritada por fuera y por dentro. La parte que más sufre es mi paladar que durante horas no logra tolerar líquidos calientes.

De seguro a ti también te ha pasado algo similar (aunque probablemente en menor medida) y aunque eso no te ha detenido a la hora de comer piña, claramente te deja un poco confundido.

Lo bueno es que encontramos la respuesta a esta intriga y ahora al fin podremos dormir en paz.

Según PopSugar, todo tiene que ver con una proteasa vegetal, es decir, una enzima presente en la piña que suele descomponer y simplificar las proteínas que toca. Esta enzima en particular se llama bromelina y a menudo es usada en las carnes para volverlas más “tiernas” y ablandarlas.

En otras palabras, la enzima de la piña ataca tu paladar y boca tratando de descomponer la proteína de tu propia piel. Además, eso explica la sensación de picor o ardor que puedes sentir después de probarla.

La mejor forma de reducir el picor es evitar comer el corazón de la piña, pues se cree que allí se concentra la bromelina en mayor medida.

Y ahora ¡a seguir disfrutando de tu piña!

¿Cuál es tu forma preferida de comerla? ¡A mí me gusta en batidos y con yogurt!