Por Javiera Oliden
24 agosto, 2017

Dale rienda suelta a esa agresividad reprimida en tu interior.

La vida moderna es muy estresante, pero por suerte ahora puedes golpear tu pollo para liberar un poco de tensión. No, en serio, quedará mejor y será más fácil de cocinar. Y además haces un poco de ejercicio, los beneficios son muchos. Solo necesitas el pollo, una bolsa, un objeto pesado y tus ganas de destruir.

Como explican en Lifehacker, una de las ventajas de golpearlo es que le da un grosor uniforme, el que a su vez hace que se cocine de manera más uniforme.

Además, si el pedazo de pollo es más delgado, se cocinará más rápido.

Que sea más delgado también asegura que sea más jugoso, porque no queda sobrecocido.

Y por si fuera poco, al golpearlo, estás abladando la carne. Menos trabajo para tu mandíbula.

Además, cabe mejor en un sándwich.

Para hacerlo, solamente tienes que envolver tu pechuga de pollo en plástico, por ejemplo una bolsa hermética o film plástico.

Con un objeto de cocina que sea pesado, por ejemplo un cucharón o sartén, y empieza a golpearlo. La idea es que trabajes desde el centro o la parte más gruesa hacia afuera.

Debes golpear con paciencia, es decir no te descontroles con esos sentimientos reprimidos. Esto porque demasiados golpes, o golpes muy fuertes pueden romper la carne, que no es tan dura después de todo.

Una vez que has logrado un grosor razonable, como unos 2 centímetros, estás listo para preparar tu pollo como quieras. Por ejemplo, puedes hacer este pollo a las hierbas, o este pollo picante coreano si quieres algo con otro sabor, o pollo relleno con queso.

¿Listo para darle un par de golpes al pollo?