Por Antonio Rosselot
19 julio, 2019

El mejor tenista de la historia no se modera a la hora de alimentarse. Pero si su dieta lo hace jugar tan bien como siempre, ¡que se lo coma todo nomás!

Partamos este artículo con una verdad absoluta e incuestionable: Roger Federer es el mejor tenista de la historia, y somos afortunados de haberlo visto jugar en todo este tiempo. «Su Majestad» es el jugador que más torneos de Grand Slam ha ganado, con un total de 20, además de ser quien estuvo más semanas consecutivas en el número 1 del mundo, con 237.

Hoy en día, Roger está viviendo sus últimos momentos en el circuito profesional de tenis. A sus casi 38 años, el físico ya no es lo mismo de antes, pero su talento sigue intacto: esto quedó demostrado de sobre manera tras llegar a la final de Roland Garros y Wimbledon en este año, dos de los torneos más importantes del circuito. Y probablemente más de alguno se pregunte qué demonios come Federer para jugar tan bien.

La respuesta es sencilla: come sin restringirse demasiado.

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Antes que todo, hay que aclarar que Federer no se vería tan bien como ahora si no hiciese actividad física todos los días, instancia que le sirve para quemar calorías. Obviamente es un deportista de elite, y tiene que mantenerse sano y con energías.

Luego de esta aclaración, pasemos a la dieta del gran «Fed-Ex».

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Para el desayuno, Roger come panqueques con frutas, jugo de frutas recién preparado y un infaltable café, que lo sirve para mantenerse despierto y con los pies en la tierra.

Pasando al almuerzo, Federer tiene una particular debilidad por las pastas y el sushi. Además de esas delicatessen, su comida incluye pescado, carne y papas, fondue de raclette e incluso pizzas. Eso sí, la única regla que tiene es que debe comer por lo menos dos horas antes de cada partido, para no salir a destruir a su rival con el estómago lleno.

Barilla

Si bien todas estas comidas son una delicia, lo que realmente conquista el corazón de Su Majestad son los postres, y en especial el helado de chocolate, el que aprovecha de saborear cada vez que puede.

Pero lo que más llama la atención es que su dieta puede incluir el alcohol, muy estigmatizado en el deporte de alta competencia por estar asociado a juergas y parrandas. Roger no es una persona alborotada, ya que tiene cuatro hijos y una familia a la que responder, pero confesó que le gusta brindar con champaña de vez en cuando.

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El consumo de estos manjares tiene su explicación. Los tenistas pueden pasar horas corriendo y ejercitándose en cada partido, por lo que necesitan altas dosis de proteína para generar energía muscular. A su vez, la dieta de Roger también incluye muchas frutas y verduras —dentro de las que destaca el plátano, una importante fuente de potasio—, así como también el consumo de bebidas isotónicas para recuperar las sales perdidas en la actividad física.

Sí, la dieta suena muy bien y todo, pero no es recomendada para personas sedentarias ya que incluye muchas calorías que, en dicho caso, no serían quemadas. La razón por la que Roger Federer hizo pública su dieta fue para señalar que los grandes sacrificios que hacen los deportistas pueden tener también sus recompensas.

Sea como sea, ahora toca ver a Roger jugando el US Open, último torneo grande de la temporada. ¡Esperemos que lo gane y que la champaña de celebración esté más fresca que nunca!