Por Antonio Rosselot
22 febrero, 2021

Elvita y su hijo Luis Miguel, ambos de Colombia, tuvieron que huir de su país por culpa de la inseguridad y lo resignaron todo más de una vez. Al llegar a Francia debieron recurrir a las calles y plazas para dormir, pero su exitoso emprendimiento de tamales colombianos les devolvió el alma y el ánimo al cuerpo.

La historia de vida de Elvita Villera y su hijo Luis Miguel (Colombia) ha estado lamentablemente marcada por la violencia, la discriminación y la constante incerteza de lo que ocurrirá al día siguiente. Pero ahora, gracias a su humilde negocio de tamales, ambos han podido superar el pasado y afianzarse en un espacio que, aunque está muy lejos de su tierra, es más seguro que ella.

Madre e hijo sufrieron un duro golpe hace más de una década, cuando vivían en Colombia: el padre del chico y pareja de Elvita fue asesinado, por lo que ella y Luis Miguel decidieron cortar por lo sano y migrar a Venezuela en busca de un nuevo hogar. Una vez se instalaron allá pusieron un puesto de empanadas y arepas, teniendo gran éxito. Pero los fantasmas del pasado no los dejaron tranquilos.

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“Llegaron unos colectivos y nos extorsionaban, puse las denuncias y no salieron al instante, salieron demoradas y varios de ellos se dieron cuenta de que nos estaba yendo muy bien. Nos preguntaron por qué nos iba tan bien, y se llenaron de odio y nos discriminaban. Llegaron seis hombres armados y nos sacaron, nos tocó salir con mi hijo a las doce de la noche para Brasil”.

—Elvita Villera a Noticias Caracol

Luego de unos meses en tierras brasileñas, una familia conocida de ellos les recomendó que, como medida de seguridad, fueran hasta la Guayana Francesa, pequeño territorio soberano de Francia que queda en la punta noreste de Sudamérica. Luego de un tiempo, lograron tomar sus maletas y largarse a París, donde pasaron ocho meses tremendamente difíciles.

“En París fue muy duro porque yo no sabía el idioma, porque es muy duro aprender el francés, dormimos en el aeropuerto tres meses en unas sillas. Después decidimos dormir en el parque, en una carpa”.

—Elvita Villera a Noticias Caracol

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Pero es en estas situaciones apremiantes donde se activa el instinto de supervivencia básico de los humanos. Elvita y su hijo decidieron hacer una gran apuesta y comenzaron a preparar deliciosos tamales colombianos para vender en la capital francesa.

Hasta ahora el negocio ha sido un éxito, y les ha permitido superar de cierta manera aquellos tiempos convulsos en donde nada les estaba asegurado.

“A mi madre yo le colaboro más que todo con el tema de la logística y los pedidos. Con el tiempo que hemos pasado aquí conozco muy bien las estaciones del metro y las direcciones. Los pedidos se los hago llegar al metro más cercano de cada cliente”.

—Luis Miguel, hijo de Elvita, a Noticias Caracol

Los clientes de la familia les agradecen estos tamales con mucho cariño, y se han convertido en frecuentes. Y como el negocio va viento en popa, la idea de ambos es que su emprendimiento de tamales crezca y así poder contratar a inmigrantes que, tal como ellos, tuvieron que luchar con toda su fuerza para ganarle a la vida.