Por Lucas Rodríguez
17 enero, 2020

Sus ácidos serían maravillosos para nuestro estómago. Un alimento tan pequeño, pero lleno de bondades.

La lógica humana puede ser muy engañosa. Tendemos a creer que porque algo es más grande, tiene que ser mejor. Una camioneta de ruedas descomunales y un motor del tamaño de un bisonte no tiene por qué ser una mejor elección que una bicicleta, por mucho que la publicidad de los coches nos haga creer lo contrario. El tamaño es solo un elemento más: la manera en la que captura nuestros ojos es lo que nos confunde y hace creer que estamos frente a algo muy especial. Salvo por algunas cosas, lo que importa es sus componentes, tanto lo bien que nos pueden hacer, como lo fácil o difícil que puede ser administrarlos. 

Con el alimento el asunto no es demasiado distinto. No porque un pedazo de comida sea más pequeño o menos llamativo que otro, eso significa que nos haga peor. De hecho, toda la industria del dulce y el chocolate, al igual que la de la comida rápida, gira en torno a este principio. Capturando nuestra atención con colores llamativos y tamaños descomunales, es como nos convencen de consumir comida que puede que no sea la más indicada para nuestras dietas. 

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Muchísimos especialistas, avalados por estudios tanto antiguos como más recientes, han llamado la atención del público con el fin de comunicarnos los beneficios de los frutos secos. Son fáciles de adquirir y aun más fáciles de consumir, pero lo más importante de todo, es que están repletos de beneficios para nuestra salud. De hecho, los especialistas no se aburren de registrar a esta milagrosa comida: siempre hay algún nuevo beneficio que encontrar. 

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Enterarnos que las nueces, una de las favoritas de los expertos desde el momento en que entraron a nuestra dieta, tiene bondades enormes para nuestra salud estomacal, no nos sorprende en lo absoluto. Estos pequeños frutos secos tienen aminoácidos muy importantes, capaz de mejorar nuestro estómago. Incluso, estarían vinculados a la prevención de la colitis y otras enfermedades estomacales.

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Investigadores de la UConn Health y la Texas A&M University dieron con estos resultados por medio de los experimentos que realizan con ratas (que están bastante más cerca de lo que uno pudiera pensar de nuestro propio sistema digestivo). Consumir lo que sería equivalente a 20 nueces diarias sería suficiente para conseguir sus beneficios. Es una mísera cantidad para todo lo bueno que nos hacen, eso sin siquiera mencionar lo sabrosas que son.