Por Lucas Rodríguez
20 julio, 2021

Cuando el carrito que el chico usaba como su herramienta de trabajo se rompió, un hombre que pasaba se apiadó de él y le compró todas las paletas que iba a perder. Una mujer que pasaba grabó este tierno momento, que de otra manera habría pasado al anonimato.

Para las personas que trabajan vendiendo comida en las calles, todo depende del carrito de comida que tengan, así como de la capacidad de este para funcionar adecuadamente. Es por esto que cualquier desperfecto con él puede ser letal para el negocio. Especialmente si estamos hablando no de un adulto establecido, con el capital para crecer y darle reparaciones a su herramienta de trabajo, sino que de un chico que se las arregla día a día para ayudar a su familia, las cosas pueden ponerse realmente difíciles. 

Así fue la historia de un chico desconocido, que se encontró precisamente con el peor escenario posible: que su carrito de ventas se rompa.

Unsplash – Imagen Referencial

Debido probablemente a la naturaleza improvisada de su carrito, cuando iba bajando por una calle, este simplemente se rompió. Las paletas de helado que el carrito se debía encargar de mantener dentro y a buena temperatura, se vertieron al suelo, una imagen que para el pequeño debe haber sido demoledora. 

Lo que vino a continuación consiguió de alguna manera, ser aun más inesperado que ello.

Facebook: Gabriela Meira

Todo el momento fue captado por Gabriela Meira, una mujer que solo iba pasando por el lugar. Al notar al chico desconsolado por la pérdida de su carrito (y con ello, su capacidad para vender y hacerse un poco de dinero),un desconocido detuvo su auto al costado del camino. Bajándose para ver qué le pasaba, se enteró de todo lo que acababa de ocurrir. Viendo que no había nada que pudiera hacer para reparar el carrito, menos aun para recuperar el frescor y forma de las paletas, el hombre hizo lo que mejor pudo. 

Su oferta fue comprarle todas y cada una de las paletas que el chico había perdido.

Facebook: Gabriela Meira

De esta manera, el pobre chico pudo volver a su casa no con un carrito destrozado y un montón de mercancía perdida, sino que con todo lo que podía vender convertido en dinero y un carrito esperando ser reparado. Puede que necesitara mucho trabajo aun, pero de seguro que el apoyo de este desconocido le dio la energía para enfrentarlo. 

Unsplash – Imagen Referencial

Es cierto que muchas personas dicen que la omnipresencia de las cámaras y los teléfonos inteligentes nos han afectado de sobremanera. Pero también debemos pensar que sin ellos, no podríamos ver momentos como este, de amabilidad totalmente espontánea y anónima.