Por Antonio Rosselot
19 julio, 2021

Joao Carlos Apolonio (Brasil) pagó la módica suma de 4 dólares por el festín, y la gente del restaurante pronto se dio cuenta de que el negocio no estaba siendo rentable. Si bien le pidieron a Joao que se retirara, las críticas que recibieron en redes los hicieron invitarlo de nuevo a darse otra comilona, y esta vez sin límites.

Si alguna vez han asistido a alguno de estos restaurantes donde ofrecen el famoso “tenedor libre”, sabrán que es prácticamente imposible poder aprovecharse plenamente del beneficio.

Por un costo fijo, estos locales te dan la oportunidad de comer todos los platos que quieras por un precio fijo, asumiendo que nadie se comerá más de cuatro o cinco platos. Sin embargo, eso es porque no han recibido la visita de Joao Carlos Apolonio, de Sao Paulo (Brasil), quien trascendió en el mundo viral por comerse prácticamente todo un tenedor libre.

Joao Carlos Apolonio

Esta escena ocurrió en Rodízio de Massas & Coxinhas Ragazzo, un restaurante de la mencionada ciudad, donde por la módica suma de 19,90 reales —unos 4 dólares— se pueden comer todos los platos de pasta que se deseen.

Joao dijo que no tenía tanta hambre ese día porque se había desayunado ocho panecillos, pero al ver lo barato del lugar, decidió que almorzaría allí. Y este pintor de profesión no se anduvo con pequeñas: el hambre que le genera la actividad física de su empleo lo hace estar siempre dispuesto a comer.

“Al principio todo iba bien, me pedí diez platos y me los trajeron (…) para empezar, me mandaron cinco lasañas, tres ñoquis y dos fideos”.

—Joao Carlos Apolonio a la TV brasileña—

Joao Carlos Apolonio

Así es, tal como leen. Después de ocho panecillos de desayuno, se comió diez platos de pasta en una sola sentada. Y no era suficiente: aunque los platos vacíos y apilados ya usaban casi todo el espacio disponible en la mesa, Joao llamó al mozo y le pidió cinco platos más.

El camarero ya le había advertido que debía pagar una multa en caso de no comerse todo lo que pidió, pero Joao le sonrió y le comentó: “Te aseguro que me vas a pagar para que deje de comer”. Dicho esto, llegaron tres ñoquis rellenos y dos fideos más a su mesa, los que venían en porciones más abundantes para terminar de llenar al hombre. Adivinen: no funcionó la táctica de los cocineros.

Joao se comió todo todito, y con un nivel de insatisfacción pocas veces visto, llamó nuevamente al mesero y le pidió la friolera de OCHO platos más: cuatro lasañas y cuatro ñoquis. En ese minuto, la grata experiencia de Joao en el tenedor libre se fue a pique, tal como dice.

Joao Carlos Apolonio

“El camarero me miró con los ojos muy abiertos y le aclaré que con este último pedido ya completaba y no iba a seguir, porque me había comido ocho panecillos en la mañana”.

—Joao Carlos Apolonio a la TV brasileña—

Espantado, el mozo se retiró por unos segundos y luego llegó de vuelta a la mesa de Joao junto con el dueño del restaurante, quien le pidió al pintor que se fuera del establecimiento. “Si te vas ahora te devolvemos el dinero y no tienes que pagar nada”, le habría dicho el dueño, a lo que Joao se molestó y sacó su teléfono para denunciar la situación.

Joao viralizó un video en donde muestra los quince platos vacíos sobre su mesa y denuncia que el restaurante no está cumpliendo su promesa. Éxito asegurado: el registro se viralizó en TikTok, Facebook e Instagram, e incluso en los medios de comunicación. El restaurante, en tanto, trató de calmar las aguas con un comunicado de prensa y dijo haberse contactado con Joao para aclarar lo que había pasado.

Joao Carlos Apolonio

Sin embargo, la presión de la gente en las redes sociales ya era demasiada así que el restaurante se desdijo de su decisión e invitó a Joao a comer nuevamente a sus instalaciones. Esta vez, el pintor no tuvo compasión con los cocineros: se comió nada más ni nada menos que 35 platos de pasta.

“Este es el resultado de dejarme comer lo que quiera”, bromeó satisfecho y con la panza más que llena.