Los recién casados Lindsay y Alex dicen que los obligaron a pagar una enorme cantidad de dinero por dos tragos y un plato de ostras. Una acusación que no sería la primera para este restaurante en Grecia.

Estar en un país nuevo de por sí puede ser muy intimidante, y si a eso le agregamos un idioma que no manejamos y locales que quieren estafarnos, es una receta para el desastre. Esta fue la funesta experiencia de una pareja de recién casados que celebraba su luna del miel en Mykonos y decidió ir por “un aperitivo rápido” a DK Oyster.

En principio todo parecía ir bien cuando Lindsay y su esposo Alex llegaron a DK Oyster, un restaurante de “lujo” (según su propia página web) que les llamó la atención.

DK Oyster

Pero las cosas rápidamente comenzaron a parecerles sospechosas cuando Alex pidió una cerveza y ella pidió el menú de tragos pero no se lo trajeron. Solamente llegaron de vuelta con la cerveza de él y el mesero comenzó a nombrarle los diferentes cócteles que vendían, sin jamás ofrecerles una lista con los precios.

Kennedy News and Media

Finalmente Lindsay se decidió por un aperol y ambos quisieron ordenar una docena de ostras, ya que el restaurante se especializaba en ellas. Sin embargo, la mujer afirma que el mesero “estaba acechando la mesa” para persuadirnos de pedir cangrejo y postres.

Entonces, Alex fue al baño y al volver le dijo a su esposa que le pareció ver un menú que decía que cada ostra costaba 29 dólares, a lo que ella respondió “no puede ser“. La pareja ya se había terminado las ostras, por lo que no podían hacer mucho más. Luego, el mesero volvió con un carrito de postres y comenzó a ponerlos en su mesa. La pareja le explicó que no querían y aparentemente, el hombre comenzó a mostrarse cada vez más ofendido.

Kennedy News and Media

Finalmente, cuando los recién casados ya estaban lisos para irse, ella fue al baño mientras él pagaba. Según cuenta, se llevaron a su esposo a pagar a la parte trasera del restaurante, lo cual le pareció sumamente sospechoso. Fue allí que le entregaron una cuenta por más de 400 dólares, Alex estaba muy impactado por lo que pidió el detalle. Le mostraron un computador donde todo estaba en griego, por lo que él no entendió nada.

Para ahorrarse más problemas, el hombre decidió simplemente pagar para no quedar en una situación aún más comprometedora. Después, en la tienda del lado de este local, el dueño les dijo que sentía mucho lo que habían tenido que pasar y que él siempre le advertía a quienes entraban a su tienda que no fueran al restaurante, que no representaba la cultura griega.

Ya han sido varias las denuncias que han hecho los turistas en Internet a este restaurante, donde no se hacen cargo y solamente dan excusas. Esperemos que pronto alguien haga algo para que no sigan estafando más turistas ingenuos.