Por Lucas Rodríguez
4 noviembre, 2019

Tina era capaz de tomar hasta 40 tazas al día. Su final fue el más inglés que jamás se ha visto.

Parte de la gracia de vivir en un mundo donde tenemos acceso a toda clase de productos  de consumo, es que nadie nos puede decir a qué o por qué deberíamos volvernos fanáticos de uno u otro. Puede que tenga sus lados malos, pero el capitalismo y la sociedad de consumo nos da esta oportunidad de extender nuestra identidad a incluso las cosas que ponemos dentro de nuestra boca. No importa si lo tuyo son los chocolates, la cerveza, las frutas o el café, nadie puede decirte que tu elección para tomar o comer es la adecuada. 

Esa fue la norma que Tina se llevó con ella, literalmente, hasta la tumba. Ultra fanática del té, Tina dejó encargado a sus hijos que el día que le llegué el momento de exhalar su último respiro, sus seres queridos la despidan de una manera acorde a cómo vivió: rodeada de té.

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Tina había sufrido la pérdida de una pierna luego de que una infección contraída en España se le esparciera. Poco tiempo después perdió la otra, lo que redujo gravemente su expectativa de vida. Sin embargo, ella nunca dejó que esto afectara su manera de ver el mundo. Sus hijos siempre destacan el sentido del humor de la mujer que los trajo al mundo: entre sorbo y sorbo de sus tazas de té, Tina siempre lanzaba algún chiste, cargados de ironía y un humor tan oscuro como el más negro de los tés.  

De ahí que se le ocurriera la idea de dejar en su testamento, que el día que le llegue el final, su féretro sea una caja de té enormes. Respetando el buen humor de su madre, sus hijos no lo pensaron dos veces a la hora de respetar su deseo.

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Para qué decir la enorme publicidad gratuita que le generó a Typhoo (una marca de tés inglesa) el último deseo de quien probablemente haya sido su clienta más leal. Tina dejó este mundo de la misma manera en que se mantuve en él, rodeada de su hoja milagrosa favorita. 

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Lo más bello de esta historia es cómo sus hijos se mantuvieron firmes para respetar los deseos de su madre. Es probable que para algunos parientes haya resultado como algo fuera de lugar u ofensivo el enterrarla en un féretro como ese. Pero sus hijos sabían lo que ella quería. En ese sentido, fue todo un actor de amor que la hayan enterrado en una caja de té.