Por Catalina Maldonado
7 septiembre, 2021

Lo que sería una cena familiar, se terminó convirtiendo en una pesadilla para Yasmin y Luanna, quienes hoy acusan a un restaurante en Brasil de lesbofobia y sexismo tras dudar de la maternidad de su hijo. “Nos dijeron dos mujeres no podían ser madres de un niño”, acusa una de ellas.

Pese a que la discriminación, en todos sus niveles, están siendo castigada en la actualidad y es algo que se repudia en la sociedad, aún existen miles de casos en que vemos a personas siendo víctimas de esto. Una donde las preferencias sexuales han sido la constante crítica.

Así lo vivieron dos madres en Brasil, cuando tuvieron que pasar una incómoda situación luego de que un camarero en un restaurante pusiera en duda su maternidad con su bebé y se negara a atenderlas tras esto.

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Yasmin Capdeville, de 22 años, y Luanna Caroline Muniz, de 21, están casadas y junto a su hijo Oliver, de 9 meses, decidieron salir a cenar como cualquier familia. Al llegar, el mesero que las atendería felicitó a Yasmin, a quien ya conocía, por convertirse en madre.

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Sin embargo, poco después de llegar, la pareja se levantó de la mesa para cambiarle el pañal a su hijo, y mientras Yasmin lo sostenía en sus brazos, el camarero se acercó y les preguntó qué parentesco tenían con el bebé. Sin miedo, Luanna le explicó que ella también era madre de Oliver y fue allí donde la situación incómoda se desató: el empleado dudó de la maternidad de ellas. 

Según su propio testimonio, el camarero dijo que no había forma de que dos mujeres pudieran ser madres de un niño. Incluso preguntó de quién era el ADN, lo que las ofendió aún más.

Pero la situación no terminó ahí pues, tras ese momento, el mesero se negó a seguir sirviéndoles y asignó a otra camarera para que lo hiciera. Con este hecho, las mujeres se indignaron y pidieron hablar con el gerente, quien luego de esperarlo unos 20 minutos, nunca apareció.

Yasmin y Luanna se retiraron del lugar, sintiéndose ofendidas e incómodas, sin embargo, antes de irse apareció la gerente, quien no hizo más que disculparse por el hecho. 

Las madres acusaron de lesbofobia y sexismo, tanto al empleado que insistió en avergonzarlas, diciendo que Oliver no tenía el ADN de los dos, solo uno, como también al restaurante por su falta de respuestas ante una situación como esta.

Si bien el restaurante entregó respuestas ante el revuelo en redes sociales, acusando que está tomando las “medidas oportunas dentro de la legalidad de los hechos”, las madres dijeron que eso no borraría la humillación que pasaron y que estaban “tomando las medidas adecuadas” contra la empresa.

Un lamentable hecho que se repite más de lo que todos creemos.