Por Luis Aranguren
27 junio, 2020

No le importó bajarse de su camioneta y mojarse, le alegraba saber que ese trabajador iba a poder volver a casa con las manos llenas.

En ocasiones las buenas acciones vienen de quienes menos lo esperamos, inclusive sin conocerlos encontramos actos de bondad que vale la pena compartir. Muchas personas por el coronavirus se han visto en la obligación de salir a la calle a trabajar, pues han perdido sus empleos.

Contra viento y marea se esfuerzan para seguir llevando a sus hogares el pan de cada día, de forma honrada e intentando burlar la dificultad.

Twitter / El tio Tony

Pues durante una fuerte lluvia, un anciano se encontraba vendiendo algodones de azúcar sin importar que se estuviera mojando. Esto ocurrió en Villahermosa, México donde el anciano se sentó en un puesto y esperaba a que alguien le comprara.

Lamentablemente el día no estaba para hacer negocio, pues además de la cuarentena por coronavirus la lluvia impedía que las personas estuviesen en la calle con normalidad.

Por suerte una persona captó el momento en el que una persona detuvo su camioneta y compró todos los algodon de azúcar que vendía este señor. Todo para que al menos por ese día pudiese regresar a casa tranquilo a cuidarse de la gripe y el frío.

El clip fue compartido tantas veces que este héroe sin capa dejó de ser anónimo y al preguntarle el por qué de su bondadoso acto dijo que era para enseñar a su hija a que siempre se puede ayudar.

El amable hombre a través de Twitter comentó que también ha ayudado a repartir alimentos a los jornaleros quienes la están pasando muy mal en estos días. Sin duda son muchas las sonrisas las que ha sacado este señor, claramente su hija tiene un gran ejemplo a seguir.

Fácilmente este video se volvió viral y es que a todos nos conmueve ver como alguien tiene el corazón para ayudar a un anciano. Sabemos que son tiempos difíciles pero es precisamente en estas ocasiones donde se aprecia el lado más bueno de la humanidad.

Esperemos que estos actos se transformen en fuente de inspiración para el resto de las personas quienes tienen la posibilidad de alegrar los días de otros.

No se necesitan millones para hacer algo bueno por quien más lo necesita, solo tener ganas y buscar la ocasión perfecta. Este anciano no se imaginaba que en menos de 2 minutos iba a terminar su jornada, por suerte llegó a casa sano y con tranquilidad.

Twitter / El tio Tony

Este tipo de historias son del tipo que vale la pena compartir, porque cosas buenas y bondadosas nos esperan a la vuelta de la esquina.