Por Luis Aranguren
3 diciembre, 2021

“Les pagamos para que desinfecten todo y nos dejen ser los únicos que estemos allí. Así no estamos con otra gente con gérmenes”, dijo sobre su práctica al sufrir un trastorno obsesivo-compulsivo.

Todos evitamos los gérmenes al máximo, tenemos cuidados al comer de lavar y cocinar bien todo para no enfermarnos, pero hay algunos que no son dañinos. Están en el aire y no podemos evitarlos, simplemente hay que mantener bien la higiene y seguramente estaremos protegidos.

Pero hay personas que desarrollan una fobia, un miedo incontrolable que les hace llevar los cuidados al extremo y no les gusta compartir el espacio con entras personas inclusive.

TikTok / itsacretelife

Ese es el caso de una mujer llamada Emma, quien vive en Texas, Estados Unidos y sufre una aversión extrema a la enfermedad y al contagio de gérmenes. Es por eso que practican una actividad algo curiosa y es que alquilan un mercado para ellos durante una hora, con tal de no compartir el espacio con otra personas.

A través de su cuenta de TikTok @itsacretelife compartió como es su experiencia y mostró lo que es encontrar el marcado vacío cuando ella va.

TikTok / itsacretelife

Si bien no es algo barato, es una práctica que realizan una vez a la semana y aunque su esposo no tiene ese problema, le inculcan a su hija esa clase de trastorno. Según ella, su miedo a los gérmenes la protege, puesto que le ha hecho tomar más resguardos durante su vida diaria.

“Alquilamos el supermercado durante una hora un día a la semana, justo antes de que abran. Les pagamos para que desinfecten todo y nos dejen ser los únicos que estemos allí para no tener que estar con otra gente con gérmenes (…) Solo dejamos que haya un empleado, y tiene que estar equipado con mascarilla.También lo hacemos para que nuestra hija pueda vivir estas experiencias”.

–Emma a través de TikTok–

TikTok / itsacretelife

Obviamente esto ha causado revuelo y le han hecho muchas preguntas, existen lugares que no pueden alquilar y deben convivir con otras personas. Así que no viajan en avión y muy poco comen en restaurantes, por supuesto, los baños públicos están prohibidos en su vida.

La pareja defiende su normalidad, sienten que es una particularidad que les permite estar más saludable, si bien sería genial que se tratara con un psicólogo, no lo reconocen como un problema y tienen una vida funcional.