Por Florencia Lara
31 diciembre, 2021

Zoe le escribió un mensaje expresando su indignación a la carnicería donde habría comprado carne de pavo para Nochebuena. Pero pasó del enojo a la vergüenza cuando se percató que el error era de ella y no de la tienda.

El agotamiento mental de fin de año, sumado al estrés de la fiestas de diciembre, muchas veces llevan a las personas a perder parcialmente su lucidez y concentración. Esa fue la experiencia que vivió Zoe, una mujer que por un divertido error, dejó a su familia sin carne para la cena de Navidad.

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Zoe, una mujer originaria de Manchester, decidió que la cena de Nochebuena sería en su hogar e invitaría a sus más cercanos a comer con ella. La mujer decidió que estaba muy cansada para cocinar, por lo que encargó a una carnicería cercana un pavo semi listo.

Cuando llegó la tan esperada noche, Zoe ya tenía el delicioso pavo preparado para hornear. Prendió el artefacto y esperó a que su comida estuviese lista, pero esto nunca ocurrió.

Después de dos horas, la anfitriona de la cena, sacó el pavo del horno, y quiso partirlo para comprobar que la cocción de este estuviese en su punto. Zoe se sorprendió cuando observó que la carne aun se encontraba extremadamente rosa, a a pesar de haber estado durante horas cocinándose.

Las mujer no le prestó mayor importancia y decidió volver a meter el pavo al horno. Esperó nuevamente más de 12o minutos para lograr el punto perfecto.

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Cuando Zoe volvió a la cocina para por fin, después de una larga esperar ,poder servir su espectacular cena, quedo atónita. Cuatro horas no habían sido suficientes para que el pavo estuviese listo. Y no solo eso, si uno que además la carne se había secado por completo. Su cena navideña estaba arruinada.

Zoe decidió finalmente ofrecer su comida, pero sin carne en ella. Al volver a la cocina se percató de qué. era lo que habría ocurrido: Nunca fue pavo, sino que le vendieron una pierna de jamón.

La mujer, indignada por la situación, le escribió un mensaje a través de Facebook a la carnicería. El empleado de esta se dio cuenta de que error error jamáss fue de ellos, fue de Zoe. La anfitriona encargó la “canasta 6” de Navidad, la que no incluía un pavo, solo jamón.

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El dueño de la carnicería se vio enternecido por la confusión de la mujer y le ofreció regalarle un pavo, aunque no fuese para la cena de Navidad. Zoe aceptó, entre risas, por su error de novata, y le ofreció disculpas al carnicero. Todo resultó para mejor.