Por Luis Aranguren
23 abril, 2021

Con 56 años de edad, aún no se rinde y hace de su arte culinario algo que todo su pueblo valora.

Una de las mejores cosas de pasar al frente de una panadería es el olor. Esa sensación de que algo está saliendo del horno y será muy delicioso, nos llena de una felicidad inmensa. Es por eso que el pan casero forma parte importante de nuestras vidas, pues es hecho de forma especial por manos que disfrutan de alimentar a otros.

Pues si alguien disfruta de satisfacer a sus clientes es Irene Colque de Vargas, una panadera de 56 años que lleva 35 en este rubro y no planea abandonarlo.

Los Tiempos (Pan de Toco casero)

En el valle alto de Cochabamba, Bolivia, ella ha sido la única que aún mantiene la tradición de hacer pan casero, algo que empezó en los 70′. Todo comenzó gracias a su suegro, según cuenta a Los Tiempos, cuando comenzó a trabajar en la panadería de su suegro, Luis Vargas.

Con tan solo 17 años de edad ejerció este bello oficio, característico de la región y supo que se trataba de lo que quería hacer durante toda su vida.

Y es que en su vida matrimonial tuvo 10 hijos, a los cuales sacó adelante con su pan casero, pero no solo para venderlo sino que también lo usó para alimentarlos. Por ahora solo dos siguen con el negocio familiar, ayudándola en su arte culinario reconocido por todos los que viven en el pueblo de Toco.

“Con eso he mantenido a mis hijos, pues, más cuando eran chiquititos. Y siempre hay para comer. Si no haría, compraríamos. 10 bolivianos cada día. Con eso los he criado a mis hijos, con pan”.

–Irene Colque de Vargas dijo a Los Tiempos

En varias ocasiones ha sido merecedora de premios por su labor, su último logro fue obtener el primer lugar al mejor pan Mama Qonqachi.

Los Tiempos

Muchos no saben si atribuirle el perfecto sabor a su técnica o tal vez a su horno, con el cual trabaja desde sus inicios en la panadería. Cada pan casero que sale de su hogar es hecho a pulso, con trigo fresco y preparado cuidadosamente pues sabe que llegarán a los hogares de sus vecinos.

Cada viernes y domingos se dedica a hacer entre 300 y 500 panes, los cuales vuelan entre sus vecinos del municipio Toco. Por ahora sueña con irse al extranjero para reencontrarse con sus hijos y llevar a otra nación la magia de su pan casero, mostrarle al mundo lo que unas manos bolivianas pueden hacer.

Los Tiempos (Casa de Irene Colque, donde mantiene su panadería)

Con tantos años en el rubro seguro se le hará fácil, esperemos que lo logre y llegue cada vez más lejos.