Por Florencia Lara
3 febrero, 2022

Natalia padece artrogriposis, condición genética que la hizo perder la movilidad de sus piernas y manos. Pero eso no ha sido impedimento para poder cuidar de David, su pequeño de 6 años, quien no sabe comer por su cuenta.

Dicen que el amor de una madre todo lo puede. Así lo dejó demostrado Natalia, una joven que –a pesar de la atrofia muscular que le impide moverse con libertad– ha hecho todo lo humanamente posible por poder brindarle apoyo a su hijo David, quien padece autismo severo.

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Cuando Natalia comenzó su vida familiar con su esposo, jamás imaginó que la vida se le pondría cuesta arriba. La mujer a sus 22 años dio a luz a su primer hijo. Todo iba bien en ese momento, pero tiempo más tarde descubrió que era portadora de una terrible enfermedad: artrogriposis.

La artrogriposis es una condición genética que impide que la musculatura de una persona se desarrolle con normalidad. Con el paso de los años, la incurable enfermedad, provoca debilidad corporal y finalmente la parálisis de distintas partes del cuerpo. En el caso de Natalia, hoy a sus 33 años, ya no puede caminar ni utilizar sus manos. Todo debe maniobrarlo con su boca.

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Natalia, a pesar de la afección que tenía, decidió embarazarse de un segundo hijo junto a su esposo. A sus 27 años se convirtió en madre de David, pero a aunque la alegría de ese minuto fue inmensa, no pensó que la vida nuevamente le daría un duro golpe.

El embarazo de Natalia no fue fácil. Durante el periodo de gestación la mujer sufrió más de cuatro convulsiones. Su problema de salud la obligó a dar a luz cuando David apenas llevaba 7 meses en el útero.

Con los años, debido a haber nacido de manera temprana, David no pudo desarrollar la totalidad de su cerebro. Hoy el pequeño de 6 debe ocupar dos válvulas de aire en su cabeza. Además, los especialistas descubrieron que el retoño de Natalia padece autismo, lo que limitaba su nivel de sociabilidad y de aprendizaje.

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Pero para Natalia nada es imposible. La mujer renunció a su trabajo como asistente de oficina y hoy se dedica al cuidado de su hijo. La joven madre sorprendió a los cibernautas al compartir fotografías donde se ve ella alimentando con su propia boca a su hijo, quien no sabe comer aun por su cuenta.

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Hoy Natalia se dedica al arte como manera de generar dinero. La mujer con sus habilidades aprendió a maniobrar lápices y plumones con sus dientes para dibujar sobre pizarras y tazas, para después venderlas.

No hay nada que pare a una madre que desea el bienestar para sus hijos. Ni siquiera una enfermedad.