Por Florencia Lara
27 mayo, 2022

Cristina Wood, inspirada por el encierro en la pandemia, decidió abandonar su importante puesto de trabajo en una empresa petrolera por abrir su propia panadería.

La pandemia por coronavirus, cambió la vida de innumerables personas alrededor del mundo por su diferente forma de impacto. Bien lo sabe Cristina, quien de repente se le ocurrió abandonar su grandioso puesto de trabajo en una empresa petrolera, para dedicarse a hornear pan.

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Cristina Wood es oriunda de Rumania, pero hace años vive en Jedburgh, Escocia. La mujer, después años de arduo trabajo, sacrificio y estudio, logró consagrarse como una de las líderes de una empresa petrolera, llevándola a un punto alto de su carrera profesional.

Pero, de un minuto a otro se vio obligada a dejar su vida de oficina y acostumbrarse a trabajar desde casa, cuando la pandemia por coronavirus llegó en 2020. En un principio se sentía abrumada por el encierro, pero rápidamente encontró un pasatiempo que la hizo quitar todo el estrés de su cuerpo: Hornear.

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Inspirada en su infancia, donde creció junto a su abuela en Rumania, la mujer se acordó de cómo su familiar cocinaba distintos tipos de panes y bollería dulce, algo que decidió imitar.

En poco tiempo, Cristina dominó el arte de la panadería y el horneado. Con el paso de los meses, se percató que estar en la cocina le llenaba el corazón, más que su importante puesto de trabajo en una empresa poderosa. “Solía amar mi trabajo, pero mi corazón ya no estaba en él. Hornear me hizo muy feliz”, dijo la mujer a Metro UK.

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Así fue como recientemente nació Naked Sourdough Bakery & Café, el nuevo proyecto de Cristina. La mujer dejó su trabajo de toda la vida, por hacer su pasión, en un empleo de tiempo completo. Hoy, en la panadería de la exempleada, ofrece desde panes rellenos de cebolla y queso cheddar, hasta bollería de arándanos perfumadas con anís.

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Cristina se levanta cada día a las 2 de la madrugada para tener pan fresco para sus clientes. Trabaja probablemente más horas que en la industria petrolera, pero le da igual, porque su oficio, le da felicidad.