Por Lucas Rodríguez
7 octubre, 2021

Vanessa Zavala compartió un alegre video en Tiktok donde mostraba la elegante prenda que se acababa de comprar. Luego de que su top fuera denostado en su trabajo, ella hizo un nuevo video lamentando ello y criticando la actitud de su jefe. Lo que no tomó en cuenta fue que su empleador vio el video, y decidió despedirla.

Decir que el mundo está cambiando a una velocidad tan alta, que algunas cosas no están consiguiendo ir a la par, no es una opinión particularmente controversial. Muchos aspectos de nuestras vidas están dando señales de que les está costando mantenerse al día. Por el otro lado, también podríamos decir que algunos aspectos están variando con tanta rapidez, que se les está olvidando que deben convivir con las demás cosas que ocurren a su alrededor. 

Algo así se puede decir de las redes sociales, un espacio que se ha configurado como una suerte de mundo secundario.

@vaneskinnylegnd

Es por esto que un inocuo video, como mostrar un elegante top recién comprado, puede crear una falsa idea de realidad. Esto mismo le pasó a Vanessa Zavala, una chica de Estados Unidos, que debido a los aplausos que recibió en TikTok por su elección de prenda, la hizo creer que era lo que debía llevar puesto para el trabajo. 

El problema era que su oficio no era ser modelo, o estar sola en una oficina. Era ser mesera de un restaurante e interactuar con otras personas.

@vaneskinnylegnd

Es por esto que un día después de asistir a su trabajo de esta manera, su jefe la llamó a la oficina. Amonestándola por su elección de prenda, la que tildó de “inapropiada”, decidió despedirla. En la opinión de su empleador, lo que había rebalsado el vaso fue la pequeña gota que Vanessa llevó a cabo después de ese día laboral. 

@vaneskinnylegnd

Ella dijo que nunca mencionó el nombre de su trabajo. Aún así, aparecer en las redes sociales quejándose por el llamado de atención, le costó su puesto.

@vaneskinnylegnd

La discusión de si acaso la prenda era apropiada o no, tiene menos relevancia que la lección que se puede obtener de esto. Vanessa no es la primera, ni será la última persona, que se encuentra con repercusiones por suponer que sus redes sociales no tienen la capacidad para influir en su vida. Es tan simple como pensar que por mucho que sea un lugar de contenido personal, está abierto a todo el mundo. 

Es probable que la solución más apropiada habría sido no ventilar su problema. Pedir perdón en privado a su jefe y mantener su empleo. Por su impaciencia, esta chica terminó por perder su empleo. Es una lección que muy probablemente nunca se le olvide.