Por Lucas Rodríguez
23 julio, 2021

Lucy Buckle creyó que la vida se le vendría abajo cuando la pandemia acabó con su trabajo como farmacéutica. Ahora que pasa la mayor parte del tiempo entre los árboles, sospecha que es lo mejor que le podría haber pasado.

La pandemia sometió a muchísimas personas a una de las realidades más atroces a las que se puede exponer una persona. El verse en una situación de crisis, donde los medios y los especialistas nos están avisando de la posibilidad de contagiarnos de un virus del que aun no sabíamos mucho, solo se vio empeorado por la cantidad de personas que se quedaron sin su sustento económico debido a las exigencias de las cuarentenas. 

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Fue básicamente una cosa de suerte quienes tenían empleos que se podían transplantar con facilidad a los confines de una casa, y cuáles no iban a poder seguir funcionando.

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En el caso de Lucy Buckle, una mujer de 34 años del Reino Unido, el peor de los escenarios posibles fue el que le tocó. Lucy trabajaba en una farmacéutica local, donde los problemas económicos la obligaron a recortar el personal. Lucy se encontró sin trabajo, teniendo encontrar una nueva manera de sustentarse, en un momento donde parecía que los trabajos eran más escasos que nunca. 

“Empecé a gestionar una farmacia en 2012 y a hacer más de 50 horas a la semana. Tenía que llevar un traje todos los días e incluso llevaba pintalabios. No me sentía yo mismo. Soy una persona activa, soy más feliz cuando estoy al aire libre. Así que estar encerrado en la oficina, lejos de cualquier luz natural, me hacía muy infeliz. Todo el tiempo soñaba con salir al exterior”

–Lucy Buckle para Metro.uk

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Fue una tarde en que daba una caminata por un bosque cercano a su hogar, que tuvo la idea que hoy la mantiene a flote y más feliz que nunca.

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Lucy resolvió que convertiría una de sus actividades favoritas en la manera con la que combatiría los malos ratos ocasionados por la pandemia. Esto era recolectar frutos rojos y otras bayas en el bosque. Cuando ya ha juntado suficientes, ella misma las lava y deja en un envase, el que luego pone a la venta en un local cercano. Sus productos frescos y naturales son muy valorados por los clientes. 

“Buscar comida es increíble. Todas las mañanas salgo a pasear a los perros y recojo ortigas para preparar el té. Llamo al parque local -Broxtowe Country Park- mi supermercado de la búsqueda de alimentos, ya que cojo todo lo que necesito”

–Lucy Buckle para Metro.uk

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Dicen que la necesidad es la madre de la creatividad. Quizás si le agregamos un paseo por un parque (o mejor aun si tenemos uno cercano, un bosque) las cosas realmente exploten.