Por Antonio Rosselot
3 septiembre, 2019

Cilla Carden estaba convencida de que sus vecinos hacían barbacoas de pescado a propósito para molestarla, pero los tribunales dijeron algo muy distinto…

Sabemos que las ideologías y estilos de vida pueden terminar cegando a una persona, así que hay que llevarlas con responsabilidad y criterio. Pero lo de Cilla Carden, una mujer vegana de Girrawheen (Perth, Australia), escapa de las quejas comunes de la gente vegana y la lleva a una dimensión bastante más irracional.

Carden entró en una gran disputa local contra su vecino Toan Vu y su familia, quienes viven literalmente al lado de ella: dice que ya no puede disfrutar de su jardín porque sus vecinos siempre comen pescado asado y para ella, el olor es insoportable.

A su vez, la masajista se quejó de que tanto el señor como la señora Vu fuman muchos cigarrillos, además de que sus hijos juegan al básquetbol a toda hora y siempre estrellan el balón contra una de las cercas que dividen los terrenos de ambas casas.

Como si fuese poco, de acuerdo a los documentos consultados por el Daily Mail Australia, Carden también exigió a los Vu que se preocuparan de la maleza en su jardín, que repinten las cercas comunes y que paguen el costo total de las plantas dañadas en los espacios comunes de ambos.

Channel 9

Carden ya acudió a la justicia, y la verdad es que no le ha ido muy bien. En enero fue a un tribunal con todas las peticiones mencionadas anteriormente, pero el organismo desechó cada una de ellas. Después pidió la revisión de la Corte Suprema, los que también la rechazaron en julio. Pero ella no se rinde.

Channel 9

«La pusieron allí [la barbacoa] para que yo oliera el pescado, todo lo que puedo oler es pescado. No puedo disfrutar mi patio trasero, no puedo salir. Es algo deliberado, eso es lo que le dije a las cortes, es deliberado (…) ha sido devastador, caótico, no he podido dormir así que estoy falta de descanso».

Cilla Carden a 9 News

Después de todo este barullo, Carden y su vecino parecen haber llegado a un acuerdo: el señor Vu quitó la barbacoa de su patio y prohibió a sus hijos jugar al básquetbol en casa. En cuanto al ruido, el tribunal decidió que los Vu no hacían el ruido suficiente como para que fuese una molestia, además de que ningún otro vecino se había quejado.

Ojalá que Carden haya entendido que el vecindario no puede funcionar bajo sus lógicas, que cada familia puede hacer lo que quiera en su casa y que cualquier tipo de gesto de sus vecinos para darle en el gusto es simplemente eso: un gesto de cordialidad, no una respuesta a sus demandas.

Pixabay

Pero igual, ¿Qué pasaría si los Vu asaran vegetales en vez de pescado? ¿El olor seguiría molestando a Carden? Les dejamos la reflexión a ustedes.