Por Antonio Rosselot
30 marzo, 2021

El cumpleañero decidió devolver la broma a todos aquellos que le aplastaron la cabeza contra su pastel, pasando de la diversión y las risas a la preocupación máxima en un segundo. La madre del chico, eso sí, no quedó muy contenta al respecto.

Asumámoslo de una vez: la broma esa de estrellar la cara del cumpleañero/a contra el pastel es una pésima tradición y, además, un desperdicio de comida. Nadie en su sano juicio puede querer destruir su pastel de cumpleaños, y menos que alguien llegue por detrás y te azote la cabeza contra él.

Afortunadamente es una práctica que ya estamos erradicando de a poco, pero lo que hizo este chico —en un video que se viralizó rápidamente en Twitter— fue realmente digno de un Oscar: decidió asustar a todos los asistentes de su cumpleaños luego de que destruyeran el pastel con su cabeza, prácticamente.

TW: @Carlarendon

El video muestra al pequeño soplando las velas y, alrededor suyo, a una manada de amigos —o hienas, en este caso— esperando el momento perfecto para atacar. Cuando le quitan las velitas al pastel, entre todos los chicos toman la cabeza del cumpleañero y la aplastan con ganas sobre el postre, cosa de no dejar ni siquiera un rastro de dulce.

Pero nadie esperaba que el cumpleañero reaccionara así, con ese gran nivel de actuación: apenas levanta la cabeza después del “tortazo”, el chico se desploma en el piso como si se hubiese desmayado por el empujón. En ese instante, las risas y carcajadas de sus compañeros se transformaron en miradas de preocupación y mucha tensión.

TW: @Carlarendon

Cuando la madre del chico se acerca entre preocupada y sorprendida para ver cómo está, el pequeño revela su secreto y se levanta como si nada, riéndose y causando la subsecuente furia de su madre.

Ésta le comenzó a dar unos fuertes palmetazos, asustada por lo que podría haber pasado y diciéndole que jamás vuelva a hacer eso. No la vimos tan preocupada cuando la cabeza de su hijo estaba bajo decenas de manos amenazantes, igualmente…

No sabemos si al cumpleañero realmente le molesta la tradición o si quería hacer una humorada a sus amigos, pero de todas maneras esta anécdota sirve para poner el tema de los “tortazos” sobre la mesa y cuestionarnos una tradición que tan poco aporta a nuestras vidas.