Por Antonio Rosselot
25 agosto, 2021

Ashton Fisher (Inglaterra) fue diagnosticado con ARFID —”Desorden de ingesta alimentaria evitativa o restrictiva” en español— y, gracias a una terapia, últimamente ha podido ampliar algo su dieta. Sus padres, en tanto, siguen preocupados de que el chico no reciba todos los nutrientes que necesita.

Es muy complicado encontrarse con niños o niñas que no tengan alguna maña alimenticia. Si bien todo depende de la crianza y la educación que le den los padres respecto a la comida y sus variedades, es difícil que los pequeños logren saborear todo lo que se les ofrece. Y claro, estamos acostumbrados a este panorama.

Pero el caso de Ashton Fisher, un chico de 12 años oriundo de Norfolk (Inglaterra), realmente se destaca por sobre el resto de estas mañas; de hecho, lo que tiene es más bien una condición muy complicada.

vía Mirror

Ashton pasó una década completa comiendo sólo medio paquete de pan blanco de molde y algunos yogurts al día, ya que todas las otras comidas le daban asco; el chico tiene una clara fobia al resto de los alimentos, lo que fue diagnosticado por un profesional como un caso de ARFID —o “Desorden de ingesta alimentaria evitativa o restrictiva”, de acuerdo a su traducción al español—.

Gracias al intenso trabajo con el psicólogo, en el último tiempo el pequeño ha podido sumar algunos ítems a su dieta tales como carne asada, papas fritas y algunos sándwiches de jamón, pero el trecho recorrido es mínimo.

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Cara, la madre de Ashton, cree que esta fobia del chico deriva del reflujo que tenía cuando era bebé, lo que generalmente se acentúa en las personas que sufren de ARFID; a la vez, dice que todo hubiese sido muy distinto si no hubiesen tenido pan blanco y yogures en un comienzo para alimentarlo.

“Hemos estado muy preocupados por él, ya que no tiene los nutrientes que necesita. Pero físicamente no ha podido comer nada más ya que le dan unos horribles ataques de pánico. Nunca hemos podido tener una cena de Navidad juntos, ya que Ashton no soporta el olor. Ha sido una pesadilla en vida”.

—Cara Fisher, vía Mirror

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Y claro, esta fobia también le ha traído consecuencias sociales al pobre Ashton, ya que no puede compartir almuerzos ni colaciones con el resto de sus compañeros, y mucho menos en fiestas de cumpleaños o eventos similares. Tomando esto en cuenta, el mismo chico decidió ir al psicólogo ya que quiere aprovechar esas instancias para compartir con sus amigos.

La mujer también cuenta que desde que Ashton comenzó a tratarse con Felix Economakis, especialista en trastornos alimenticios, su condición ha mejorado y ahora puede tolerar más cosas, como las mencionadas anteriormente.

“Ashton está muy orgulloso de sí mismo por haber probado cosas nuevas. Aún está en etapas iniciales, pero las cosas se ven bien ya que Felix le dio la confianza para probar cosas nuevas. Ahora entiende que no es la comida lo que lo hará vomitar”.

—Cara Fisher, vía Mirror

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Por fortuna, el pequeño Ashton pudo encontrar la razón de su fobia a prácticamente todos los alimentos. Pero no todos tienen esa posibilidad, ya que el ARFID es muy desconocido y coloquialmente podría ser confundido con una maña extrema.

¿Conocían esta enfermedad? ¿Qué opinan al respecto? ¡Los leemos!