Por Lucas Rodríguez
23 diciembre, 2021

Christian King usaba el teléfono de su progenitor para jugar, cuando sintió las ganas de pedir unos helados. El problema fue que se la pasó un poco la mano.

Todos los padres jóvenes de hoy en día, tienen claro el potencial de un teléfono inteligente para distraer a un bebé o un chico pequeño. Es cierto que los expertos señalan que la cantidad de estímulos que ofrecen estos aparatos pueden ser demasiado para alguien así de joven, pero nadie puede negar que para unos exhaustos padres, tener los minutos de calma y descanso que les pueden entregar un smartphone, a veces puede ser muy preciado. 

Unsplash – Imagen Referencial

El riesgo que pocos se ven venir, es lo sencillo que es hoy en día encargar cosas por medio de estos mismos teléfonos. Si esto se mezcla con la impulsividad y curiosidad de un chico, el resultado puede ser tan desastroso, como costoso. 

Eso fue lo que descubrió Kris King, un hombre de Sidney, Australia, cuando tocaron a su puerta con un cargamento que el no recordaba haber pedido. Especialmente porque no se trataba de nada que él necesitara realmente: todo lo contrario, era una cantidad insólita de helados. 

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No solo quedó Kris apoplético al ver la cantidad de helado que llegó a su puerta, sino que casi se desmaya cuando vio que todo ese helado le había costado más de 1.300 dólares.

Al revisar las boletas y comprobantes de lo que había llegado a su puerta, descubrió la causa: su hijo llevaba un tiempo jugando con su smartphone. Al parecer el chico había apretado por error o curiosidad la app para pedir comida, donde la opción de helados cautivó su atención. 

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Incapaz de saber los costos de lo que estaba haciendo, Christian King, de solo cuatro años, se dedicó a pedir todas las variedades de helados que le entraron en ganas.

Kris King

Entrevistador por The Guardian, el hombre contó su experiencia:

“Primero pensé que eran 139 dólares. Y luego lo miré de verdad y eran 1.139 dólares y casi nos da un maldito ataque al corazón. Pasé por la pantalla unas 30 veces. Así de largo era el pedido, eran como 99 pasteles. De hecho, me dijo que había pedido una tarta de cumpleaños para él, y ni siquiera me lo creí. Me salía vapor por las orejas antes que nada, gritando su nombre por la calle. Corrió a su habitación antes de que se lo dijera”

–Kris King para The Guardian

Kris King

Finalmente, la app de comida aceptó reembolsarles el gasto, luego de que Kris les explicara la situación. En cuanto al envío de helados, fueron donados al cuerpo de bomberos para los que él trabaja.