Por Luis Aranguren
29 marzo, 2021

No apreciamos el trabajo infantil, pero ver que alguien lucha para superarse, es admirable.

En ocasiones la vida no es justa con todos y no por eso debemos rendirnos, al contrario, debemos transformarlo en motivación para mejorar nuestra economía y la de nuestra siguiente generación. Y es que cuando estamos haciendo lo mejor posible para nuestro futuro, algo muy bueno puede ocurrir.

Un ejemplo ocurrió con un joven de 14 años de edad, quien se dedicaba a trabajar en las calles vendiendo ensaladas de frutas y acaí.

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Pero eso es algo que no quería hacer toda la vida pues aprovechaba sus momentos libres para estudiar, algo que conmovió a muchos. Alguien lo captó en el apto y decidió hacer algo por su familia, por lo que gracias a una recaudación para ayudar a su familia y garantizarles una mejor vida.

Fue así como gracias a más de 500 personas a través de VOAA lograron juntar más de 5 mil 300 dólares con los que este niño de nombre Felipe y su familia podrían empezar un negocio.

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Para ellos el negocio con frutas es de sus favoritos, pues pueden generar ganancias entregando algo saludable y delicioso a su público. Es por eso que decidieron comprar un congelador, para mantener sus frutos frescos y vender paletas y helados.

Gracias a las donaciones su vida ha mejorado mucho, su casa es más apta para vivir pues tienen piso de concreto y puertas alrededor de la casa.

Es increíble lo que un grupo de personas puede lograr hacer no solo por un niño, sino por el destino de su familia quienes ahora cuentan con mayores posibilidades para enfrentar las dificultades. Si bien él seguirá trabajando, también está motivado a seguir estudiando pues su vida ha mejorado mucho y su negocio ha visto posibilidades para crecer.

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Sobre todo en un año tan difícil, donde la pandemia dificultó la economía de todos pues para cuidarnos debimos estar encerrados en casa.

Aunque en Brasil no hubo muchas normas restrictivas, el flujo de personas en las calles mermó lo suficiente para que los vendedores se vieran afectados. Especialmente los ambulantes, quienes dependen día a día de las personas que van o vienen de sus trabajos y no tienen acceso a otra entrada de dinero.

Esperemos que el negocio de este adolescente crezca y le permita más adelante mantenerse mientras está en la universidad. Es algo digno de admirar y aunque deseamos que los niños no tuviesen que trabajar, ver cómo se esfuerza es algo que valoramos y por lo que lo felicitamos.

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¡Qué alcance todos sus sueños!, ha trabajado duro por ellos.