Por Daniela Poblete
17 octubre, 2018

Ya no hay excusas ni razones para evitar este momento en familia.

Nuestros momentos para alimentarnos no solo son importantes a nivel nutricional sino que también pueden volverse un excelente espacio donde expresar los sentimientos y tocar temas que en algunas ocasiones no sabemos donde desarrollarlos. Es por esto que reunirse, compartir y saborear una comida en familia es completamente beneficioso y aunque el ritmo de la vida ha cambiado drásticamente dejando menos espacio para compartir todos juntos es importante tomar una pausa.

Es que para los niños desde muy pequeños es favorable sentarse a la mesa a disfrutar de sus alimentos en compañía de su familia y por más excusas que tengas al menos 15 minutos al día son suficientes para rescatar los beneficios que esto conlleva.

Dentro de los beneficios que le otorgas a tus niños al sentarte junto a ellos se destacan algunas que futuro serán sumamente útiles, como por ejemplo mejorar sus habilidades comunicativas y sociales, la posibilidad de adquirir aprendizaje de las personas mayores, conversar sobre sus logros o tener un espacio donde poder comentar lo que le ha sucedido en su día.

Además, es el momento perfecto para que los padres estén completamente atentos a lo que sus hijos quieran decir, sus comportamientos y hacer que los niños se sientan escuchados e integrados a la familia.

La psicóloga de familia María Elena López, reafirma que es un punto fundamental de encuentro para las familias y que pueden ser un factor de protección para futuras conductas de riesgo como son algunos trastornos emocionales (depresión o ansiedad).

También destaca que si se realiza esta acción desde pequeños logran distinguir los roles que tiene cada miembro en la familia y mejoran sus hábitos alimenticios.

AP

Sabemos que es difícil, pero tomar una pequeña pausa de 15 minutos puede cambiar drásticamente el desarrollo de tus hijos y mejorar la comunicación familiar que con los años se va dificultando.