Por Luis Aranguren
10 mayo, 2021

“Mi hijo me pidió una cocinita, mi esposo y yo le dijimos: ‘¿Seguro? Eso es para niñas mi amor’”, dijo la madre, pero el pequeño tiene un sueño en mente y no tiene nada que ver con su sexualidad.

Es increíble la forma en la que los adultos solemos separar las cosas por sexo, aún cuando los niños no están pendientes de eso y solo quieren jugar. Afortunadamente, aunque no tengan mucha edad, sus palabras pueden ser más sabias de lo que esperamos y nos dan una gran lección.

Así ocurrió en una publicación compartida en Facebook por la escuela Cepodi, cuando unos padres decidieron comentar sobre la experiencia que tuvieron con su hijo.

Resulta que estos padres le iban a dar un regalo y le pidieron a su pequeño que seleccionara lo que quisiera, suponemos que imaginaban que alguna figura de acción u otra cosa relacionada al deporte. Pero resulta que terminó pidiendo una cocinita, algo que los sorprendió bastante.

De inmediato, la madre le preguntó: “¿Seguro? Una cocinita es para niñas mi amor”. Pero el pequeño nunca lo vio de ese modo.

Su respuesta los dejó helados: “Yo no quiero ser niña mamá, yo quiero ser chef”. Al parecer estos padres estaban estigmatizados por crianzas del pasado y por poco lo pasan a la siguiente generación. Fue entonces que decidieron hacerle su regalo, uno que podía traducirse en un sueño, pero también en un estímulo de la creatividad e independencia.

Cabe resaltar que el regalo fue de color azul, como era un niño, para ellos era importante que pudiese ajustarse con lo que conocen hasta ahora.

Si bien los colores no tienen sexo, sabemos que es difícil cambiar alguna idea cuando has crecido con ella. Sin embargo, se están esforzando y ya el pequeño tiene su cocina en casa.

Facebook / Cepodi

La escuela aprovechó la publicación para felicitar a los padres, quienes intentan hacer lo mejor posible por el futuro de su hijo. No es que tengan problema con las cocinas, simplemente suelen haber estereotipos sobre algunos juguetes y ellos no pudieron evitar pensar en eso.

Afortunadamente su hijo pudo expresar lo que sentía de una forma clara, eso ayudó a que sus padres abrieran los ojos y pudiesen dejar viejas formas de crianza en el pasado. Para ser padre no existe un curso, es algo que se aprende a través de la experiencia y deseos de hacer lo mejor posible.

Ellos lograron aprender algo más ese día escuchando a su hijo, comprendiendo sus necesidades y observando que sus deseos no eran los que ellos pensaban.

Esperemos que este futuro gran chef pueda practicar mucho. Ya tiene su cocina, así que solo le falta colocar manos a la obra.