Por Lucas Rodríguez
9 noviembre, 2020

El esfuerzo del pequeño Óscar le demuestra a los afectados que sigue habiendo razones para luchar. Con orgullo regala harina de maíz y “tustacas” de pan tostado, además de su propio dinero.

Entre todos los problemas que las personas nos ocasionamos unas a las otras, a veces olvidamos que la misma naturaleza también es capaz de meternos en serios problemas, sin que tenga que esforzarse demasiado. Por mucha tecnología, avances o tácticas que produzcamos, las personas seguimos siendo bastante vulnerables. Nada deja esto más en claro que la pobreza, una situación de vida en la que ningún adelanto científico ni progreso de la especie cuenta mucho. 

Una mezcla de estas situaciones es la que experimenta hoy en día Honduras, luego de que un fenómeno tropical llamado Eta, pasar por parte de su territorio. Los sectores más pobres y vulnerables del país se vieron devastados por esta, causando una cifra de muertos que de acuerdo a medios locales como Radio HRN, podría ascender hasta los dos dígitos. 

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Desde las fuerzas armadas, a los grupos de ayuda humanitaria instalados en ese sector, todos se acercaron para prestar algo de ayuda. Los centros de acopio se llenaron de voluntarios pidiendo donaciones a quienes pudieron capear este terrible frente de mal clima de mejor manera que sus vecinos. Pero fue un pequeño pero entusiasta donante, quien se llevó la atención de los medios, así como la ternura de quienes estaban deseosos de algo que les ayudará a dejar de pensar en su mala situación. 

Se trata de Óscar, un joven niño quien se presentó en el lugar con una donación de harina de maíz y “tustacas” de pan tostado para regalarle a los afectados. Junto con ello venía un puñado de billetes.

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Cuando le preguntaron que de dónde los había sacado, Óscar señaló que se los había ganado él mismo. Invirtiendo su tiempo en la solidaridad, Óscar consiguió hacerse de buenas ganancias por medio de la venta de dulces.

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El pequeño en su bicicleta, vistiendo una mascarilla y llevando una bolsa con sus donaciones en la mano, fue difundida por redes sociales. Despertó no solo la ternura de quienes la veían, sino que también llamó la atención de quienes tenían la capacidad de enviar algo de ayuda a Honduras. Uno podría creer que la participación de alguien como él no hace mucho la diferencia, pero a veces gente así puede resultar clave. 

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El fenómeno al que ahora llaman Eta partió como un huracán, para luego derivar en una depresión tropical. Las lluvias han sido torrenciales y los vientos terribles, exacerbando situaciones ya de por sí difíciles, que el COVID-19 había tornado en tragedias. Solo la famosa resiliencia de los caribeños les permite salir adelante frente a cosas así.