Por Lucas Rodríguez
16 abril, 2021

“Somos muy conscientes de que alimentamos a la gente, pero el verdadero deseo es bendecirlos espiritualmente”, dijo el padre Joseph McBride, parte de la congregación religiosa que está ayudando a las personas más desafortunadas de Londres, Inglaterra.

La pandemia en la que aun nos encontramos, causó efectos devastadores en prácticamente todos los sectores del mundo. Aunque como era de esperarse, fueron los lugares más empobrecidos del mundo, los que se llevaron la peor parte. Para ellos existen equipos y sistemas de ayuda internacionales, manejados por personas sacrificadas y responsables, que se rompen el lomo trabajando para que quienes no tienen nada, por lo menos puedan irse a la cama por las noches sin un estómago rugiente. 

Mazur/cbcew.org.uk.

Pero quienes muchas veces quedan fuera de estos programas, son las personas en situación de pobreza y responsabilidad, que de todas maneras viven en países que no son precisamente los más pobres del mundo.

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Entre ellos podemos contar a Inglaterra. En ciertos sectores de esta próspera y destacada nación, hay grupos de personas muy pobres y miserables, que necesitan de toda clase de ayuda. Para ellos no existen tantos programas internacionales, por lo que dependen más de la caridad de los grupos que existen en su propio país. 

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Para lidiar con esto es que congregaciones religiosas como los padres franciscanos, han sabido estar a la altura de las circunstancias.

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Esta congregación, ubicada en un sector poco iluminado del gran Londres, ha abierto el Friar Benet’s Kitchen, una cocina pública, abierta a quienes no tienen nada y tienen hambre. Así mismo, los padres que la dirigen explicaron cómo su misión no es solo acabar con el hambre, sino que también iluminar espiritualmente a quienes llegan donde ellos: 

“Siempre rezamos al principio y al final de la cocina por todos los que vienen, por sus necesidades, por el empleo, por la vivienda, por la liberación de la adicción. Y luego esa oración continúa cuando empezamos a servir la comida. Tenemos lo que llamamos un turno de adoración. Así, mientras se sirve la comida, algunos de los voluntarios pueden entrar y hacer adoración al mismo tiempo”

–Padre Joseph McBride para Catholic News Agency

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Ahora que las cuarentenas que se impusieron para contener el COVID-19 han dado como resultado un aumento enorme de las personas en situaciones de precariedad, la ayuda que ofrecen congregaciones como esta pasa a ser invaluable. Así mismo, si pueden ofrecerle un oído y un poco de apoyo espiritual a estas mismas personas, también se les valorará muchísimo. 

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Los padres franciscanos llevan varios cientos de años siendo un referente de la bondad y la caridad. Hoy que nos encontramos en una oscura fase de nuestra historia, son más valiosos que nunca.