Por Antonio Rosselot
23 julio, 2020

Este minúsculo modelo marca Kancil resultó tener espacio suficiente para que el negocio de Yahya Che’an (Malasia) y su esposa repuntara. Ahora llevan sus sándwiches a todas partes.

En las últimas semanas les hemos mostrado una infinidad de historias cuyos protagonistas utilizan sus recursos al máximo para sobrevivir, sobre todo en esta época de coronavirus y fuerte recesión económica.

Lo que les mostraremos ahora es de hace unos años, pero es igual de novedoso, creativo y sorprendente por su valor práctico.

FB: Zura Zmr Yahya

Yahya Che’an (Malasia) tiene 68 años y junto a su esposa Noraini dedicaban una parte de su jornada laboral a vender murtabak —pan plano relleno con carne, verduras y otros— en una estación de servicio cerca de la ciudad de Batang Kali.

Pero en 2012, las cosas se pusieron complicadas para la familia: tenían que alimentar a sus seis hijos y no les alcanzaba con el otro empleo de Yahya.

TW: @Sarawak_Aritok

Por lo tanto, el hombre decidió comprar un pequeño automóvil de marca Kancil, con un motor de sólo 660 centímetros cúbicos. Pero resultó ser suficiente para que la economía de la familia comenzara a repuntar.

Yahya adaptó la parte trasera del vehículo y la convirtió en una cocina portátil, donde tiene todos sus implementos y herramientas para vender los murtabak. Dice que todo ha sido mucho más fácil, ya que no pierden tiempo armando y desarmando un puesto, sino que es llegar y usar. 

FB: Zura Zmr Yahya

«Este Kancil no es para uso diario, sólo es para asuntos laborales. Dos litros de combustible son suficientes para llegar desde mi casa a la estación de servicio, no es lejos».

Yahya Che’an a Sinar Harian

La creatividad de este hombre ayudó a que las cosas mejoraran en su casa, y el destino le tendió una mano. ¡Eso demuestra el tremendo sentido de supervivencia que tenemos los seres humanos!