En Francia se encuentra la primera pizzería que es atendida únicamente por un muñeco de inteligencia artificial, quien no necesita de supervisión humana para funcionar a la perfección.

Uno de los platos italianos por excelencia es la pizza, que con su sabor único ha logrado popularizarse en todo el mundo y conseguir millones de variaciones según el país donde se ubica. Pero no son solo los ingredientes los que hacen una gran pizza, sino que también influye mucho la persona encargada en hacerla. 

Por eso, como cualquier buen maestro pizzero, una empresa ha logrado crear a un robot programado para preparar, hornear, cortar y empacar la más deliciosas pizzas en un restaurante en Francia.

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«Pazzi» es su nombre y es capaz de producir perfectas preparaciones con un número de 80 de ellas por una hora. Y además, ahora con todo esto de la higiene, toma aún más relevancia ya que garantizará que tu comida no sea tocada por ninguna sola mano humana. 

Eso se debe a que «Pazzi» trabaja de forma autónoma, es decir, que no necesita de ninguna supervisión humana para trabajar en sus pizzas gracias a los tres brazos que tiene, lo que facilita aún más la elaboración del plato.

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Instalada en el centro comercial Val d’Europe, a 30 minutos al este de París, la máquina fue diseñada por los empresarios Cyrill Hamon y Sébastien Roverso, quienes explicaron que la idea surgió de las malas experiencias que muchos clientes tienen con restaurantes de comida rápida. Según ellos, muchas veces los productos no son de calidad, el servicio es lento o no se brindan demasiadas opciones para cambiar los menús.

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¿Cómo funciona Pazzi?

Gracias a que Francia vuelve a abrir sus restaurantes antes de su cierre en marzo por la pandemia de coronavirus, ahora Pazzi puede volver a entregar sus servicios con aún más higiene de la que antes ya tenía. 

Los clientes simplemente deben ordenar a través de terminales – que son desinfectados- o mediante una aplicación, eligen su pizza y el horario para pasar a buscarla. Ahí el robot entra en acción y en un lapso de cinco minutos ya está lista para salir del horno.

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Luego el mismo Pazzi corta la pizza, la pone en una caja y la ubica en un casillero seguro al que solo el cliente que compró puede acceder. La única forma en que los clientes podrían tocar alguna superficie potencialmente contaminada es al momento de pagar pero hay plena disponibilidad de desinfectantes.

Pazzi llega justo en tiempos en que la distancia física es más importante que nunca así que no sería nada extraño ver a otros «pazzis» en centros comerciales o restaurantes. 

Nos asegura eficiencia e higiene.