Por Lucas Rodríguez
20 septiembre, 2021

Un usuario de TikTok ocupó tecnología de laboratorio para ver de cerca lo que nos llevamos a la boca en los exquisitos tacos de carritos. A pesar de todo lo que encontró, él fue honesto: “Aun viendo esto, creo que no los dejaremos de comer”.

La discusión sobre cuál es la tradición culinaria más rica y sabrosa de todo el mundo, suele llegar a un par de concursantes que todos conocemos. La repostería francesa es conocida en todo el mundo, así como la simpleza de las pastas italianas siempre las encumbran cerca de su rival europeo. En Latinoamérica, la cocina peruana es reconocida como una de las más sofisticadas y deliciosas sobre la faz de la tierra.

Unsplash – Imagen Referencial

Pero siempre hay un concursante que se le olvida a los expertos, aunque nunca se nos olvidará a nosotros.

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Se trata de la cocina mexicana, particularmente, los simples y deliciosos, tacos. Puede que la preparación diste mucho de la sofisticación de la cocina fusión del Perú, o las recetas milenarias de Francia, pero si tenemos hambre, pocas cosas son más efectivas para dejarnos bien saciados, que un taco. 

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Dentro de ello, todos sabemos que ir a un restaurante, sentarnos a la mesa, ponernos una servilleta sobre las piernas y comer un taco con cubiertos, no es la manera de hacerlo. Los tacos se disfrutan de una sola manera: en las calles, cerca de un carrito que los prepara de la manera tradicional. 

Todos los amamos, pero lo que siempre hacemos es cerrar un ojo y suponer que lo que estamos comiendo tiene los estándares higiénicos de un restaurante de cinco estrellas.

@micro_terra

Un tiktoker decidió ver si esto era tan así. Poniendo un taco callejero bajo la lupa de un microscopio, comenzó a analizar lo que encontraba.

Lo primero que destacó, es que para llegar a los componentes más llamativos, primero tenían que pasar por capas y capas de grasa. Esto era algo que nos suponíamos, pero que de todas maneras, nos hace reflexionar sobre los golpes que le hemos dado a nuestra salud al consumir tantos tacos. 

@micro_terra

Pasada la grasa, el video nos muestra lo que buscaban. Lo primero con lo que dan, es un pelo. Por su composición, el autor del video señala que se trata sin dudas que de un pelo humano. Pero las sorpresas no se detienen ahí: yendo más profundo, el microscopio comienza a develar cosas que el ojo humano no puede ver. 

La sorpresa más repugnante es nada menos que la pata de un insecto.

Sabiendo que sus descubrimientos no son adorados por quienes gustan de los tacos, el autor cierra el video siendo honesto: “Aun viendo esto, creo que no los dejaremos de comer”.