Por Antonio Rosselot
26 diciembre, 2019

El dueño de este restaurante de noodles en Guangxi (China) quería aumentar la clientela de su negocio, pero al parecer, nadie lo asesoró con el método para lograrlo. Y eso le jugó muy en contra…

Se sabe que el arte de la cocina no siempre está en la exactitud de la receta, sino que también en su sazón. Siempre hay un pequeño ingrediente o condimento que, usado con criterio, puede darle un realce a tu plato y hacer volar de placer a quien lo pruebe.

Pero el dueño de un local de noodles en Guangxi (China) se tomó la premisa de “hacer volar” demasiado a pecho: hace unos días fue arrestado por la policía local después de que se descubriera que usaba opio —sí, opio— como un ingrediente más para sus platos. 

¿Y cuál era la finalidad de esta estupidez? Hacer que los clientes se hicieran adictos a su comida y volvieran pidiendo por más.

Wikimedia Commons

La “inteligente” coartada del maestro cocinero se vio expuesta luego de que la policía le hiciera un test de drogas a un transeúnte que había comido recientemente en el local. Los resultados arrojaron positivo por morfina, pero el hombre aseguró hasta la muerte que no había consumido ninguna droga; sólo comentó que había comido unos noodles de caracol en dicho local.

Ante la sospecha, la policía visitó las cocinas del local para ver si había algún ítem de contrabando, y se encontraron con que el polvo de caracol usado para los platos también dio positivo por morfina. Luego, y ya con el gato encerrado, la policía cerró el local y encontró cerca de 76 gramos de polvo de semilla de amapola —flor de la cual deriva el opio—, lo que derivó en el arresto inmediato del dueño del lugar.

Sin Chew Daily

En el cuestionario que se le hizo al dueño, éste admitió que usaba la droga para mejorar su negocio: como el opio es adictivo, esperaba que dicha adicción hiciera que sus clientes fueran más seguido al local. Además, comentó que el polvo usado fue cultivado por él mismo en su pueblo natal, hace cerca de 4 años.

Este caso aún está en juicio y todavía se están investigando los detalles, pero de todas maneras, drogar a la gente es una manera muy poco ética de generar clientela, ¿no?