Por Camilo Fernández
2 agosto, 2018

¡No está mal comerlos! Al contrario.

Las bananas están en mi ranking imaginario de mejores frutas. No las encuentro más sabrosas que las fresas o sandías, pero son prácticas. Están disponibles todo el año, se pueden llevar a todas partes y no es necesaria servirla en un plato ni nada. Llegar y comer. 

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No por eso el plátano es perfecto. Aparte de que es incómodo comerlo en público (si tienes una mentalidad de 12 años), al pelarla y mientras la vas comiendo tiene una incómodas y antiestéticas tiritas. 

Con esta foto te quedará más claro.

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Ahora todos sabemos de lo que estamos hablando.

¿No sería todo más ideal si las bananas vinieran sin esas cosas?

Son duras y si te las comes, arruinan un poco la experiencia. Si tienes suerte, las puedes detectar y botarlas.

Esto nos pasa por ignorantes. ¿Sabían que estos hilitos tienen un nombre y una función en específico?

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Se llaman floemas y contienen fibra, potasio, vitamina A y vitamina B6.

Estos floemas no están solo en las bananas, sino que en todas las plantas y son responsables de transportar los nutrientes de la fruta para que se desarrollen correctamente.

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Son algo así como las “venas” de las frutas.

También pueden determinar si el plátano está listo para comer o no. Si lo pelas y estas permanecen rígidas, es mejor dejarlo pasar. Esto no significa que esté malo, sino que sus nutrientes aún no están bien distribuidos.

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Al fin y al cabo, comer estos hilitos hace bien. Incluso comer la cáscara hace bien, conteniendo vitamina B6 y B12, magnesio, potasio, fibra y proteína.

La mejor forma de comer la cáscara es hirviéndola o frita. O moliéndola junto a otras frutas en una licuadora. No sabe igual de bien que el plátano en sí, pero si algo aprendimos es que todo sirve de esta fruta.