Por Antonio Rosselot
27 febrero, 2020

Es hora de que le quitemos el estigma al aliento que deja el ajo: es lo máximo, aunque no quieran admitirlo. ¡Y qué mejor manera de comerlo que en unas deliciosas Pringles!

Dentro del listado de drogas altamente adictivas en este mundo, probablemente la que más se consume son las papas Pringles. Estos chips curvos y crujientes son la tentación máxima cuando uno entra en un supermercado o minimarket: puede que vayas a por un poco de verduras, pero siempre estarás tentado de llevarte un paquete de estos deliciosos snacks.

Y claro, la popularidad de Pringles a nivel mundial significa un gran desafío para ellos, ya que no pueden darse el lujo de aburrir a su clientela con los mismos sabores de siempre. Por eso, constantemente están innovando en sus productos y ganando más seguidores a medida que avanza el tiempo.

Dicho esto, les presentamos la nueva variación de las clásicas papas Pringles: una versión con sabor a queso parmesano y ajo rostizado. En lo personal creo que nunca he probado esta combinación deliberadamente, pero son dos cosas deliciosas que podrían ir muy bien en un chip.

Pringles

Pringles ha tenido varios sabores de queso a lo largo de su historia: el clásico cheddar, queso crema y cebolla, cheddar y crema ácida, e incluso macarrones con queso. Sin embargo, el hecho de añadirle el intenso sabor a ajo rostizado le dará un sabor profundo y novedoso a las papitas, llevándolas a otro nivel culinario.

«Prepárense, amantes del ajo: Pringles está preparando un nuevo sabor lleno de mantequilla y parmesano para 2020. Las Pringles de Parmesano y Ajo Rostizado les darán una explosión de leve dulzura asada y además, el poder para ahuyentar a los vampiros».

Pringles en su sitio web

The Impulsive Buy

Hasta el minuto, sabemos que estas papas ya salieron a la venta en distintos supermercados de EE.UU, como siempre sucede cuando salen productos de esta marca. Pero esperamos que lleguen pronto a Latinoamérica, ya que será imposible resistirse por un tiempo más.

Y además, ya es hora de que le quitemos el estigma al aliento que deja el ajo: es lo máximo, aunque no quieran admitirlo.