Por Lucas Rodríguez
14 agosto, 2019

Cada rincón del campus quedará libre de carne de vacuno. Una medida local pero con impacto global.

El calentamieno global es sin duda el tema que tiene la prioridad número uno de nuestro tiempo. Es un problema que ya está causando estragos hoy en día: las capas polares y reservas de agua potable congeladas se están derritiendo, el nivel del mar está subiendo y las olas de calor mundiales están afectando los cultivos. Pero aun más preocupante, es un problema que tendrá ramificaciones terribles para el futuro de nuestra especie. Todo lo que hagamos, o dejemos de hacer hoy, le pesar a a nuestros hijos y nietos. 

En este sentido, el mejor concejo es el que insta a «pensar globalmente, pero actuar localmente». ¿A qué se refiere? a que si todos nos concentramos en los cambios masivos (como por ejemplo, pensar en la manera de que un iceberg no se derrita), nos vamos a angustiar ante la enormidad de la tarea. Frente a eso, la mejor opción es mantener nuestras contribuciones acordes al tamaño de cada uno. Las contribuciones individuales terminarán por sumarse, teniendo un efecto general. 

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Tomándose en serio esto, la Universidad Goldsmith de Londres decidió comenzar con su contribución. Prohibiendo la venta de carne animal dentro de su campus, pretenden apoyar la reducción de la industria de la carne animal.

A pesar de que la industria de la carne no es tan contaminante por sí misma como se cree, si contribuye a las industrias más contaminantes del mundo, que son las de producción (referida a las industrias que manufacturan todo tipo de herramientas e implementos) y la de transporte (la enorme cantidad de camiones, barcos y aeronaves que llevan los productos de un lado del planeta al otro).

Como dijimos anteriormente, la lucha contra el cambio climático tiene una característica que es tanto una fortaleza como una debilidad: cada cosa que hacemos afecta a las otras. Así es como cada cosa descuidada o egoísta que hacemos puede pasar a llevar a otros, pero también, cada cosa buena tendrá un efecto positivo en otras, aunque no lo notemos. 

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Otra medida que la universidad implementará, es cobrar un impuesto al uso de las botellas de plástico. Esto se verá en que comprar un líquido en una botella de este material costará diez céntimos de libra más que comprarlo en vidrio o dentro de un vaso de cartón o papel.

Gente como los voceros de Greenpeace celebraron las decisiones de la prestigiosa y famosa universidad, señalando al Independent que consideraban las decisiones de Goldsmiths como ejemplares, esperando que fueran imitadas por otras universidades del mundo, especialmente las de los Estados Unidos. 

@vegan_dreadhead

Si cada uno de nosotros realiza un pequeño cambio, tendremos en nuestras manos un enorme resultado.