Por Antonio Rosselot
17 julio, 2020

Para evitar los viajes de abastecimiento, los pobladores de Pichos (Provincia de Tayacaja) se aislaron totalmente y aprovecharon al máximo sus propios cultivos de maíz, grano que abunda en la zona. En 4 meses de cuarentena, no registraron ningún caso positivo de coronavirus.

Es claro que la pandemia de COVID-19 hizo que muchas personas extremaran su sentido de supervivencia, pero lo que logró la gente del distrito de Pichos (Tayacaja, Perú) es sencillamente inspirador.

En Pichos se cultiva principalmente el maíz, que abunda en la zona. Por lo mismo, ante la pandemia decidieron vivir alimentándose únicamente de este recurso haciendo cancha y harina, entre otras preparaciones.

Agencia Andina

La disciplina de los pobladores de Pichos dio fruto: como ninguno de ellos salió del pueblo para hacer viajes comerciales, manteniendo una cuarentena estricta impuesta por la alcaldía, a la fecha no han registrado ningún caso de COVID-19.

Tras cuatro meses de cuarentena, Pichos fue uno de los pocos —si no el único— lugares del país en donde no llegó el coronavirus, autosustentándose con sus propios cultivos, tal como se hacía en tiempos pasados.

Agencia Andina

Sin embargo, hoy enfrentan un nuevo problema: el sobreabastecimiento de maíz. Ahora están en plena temporada de cosecha y tienen más de 40 toneladas de maíz en riesgo de perderse, por lo que esperan vender pronto a compradores locales, regionales y nacionales.

“El maíz es uno de los productos más afectados por la pandemia, hoy estamos en la época de nuestra cosecha, somos conocidos como la cuna del maíz milenario, nuestra agricultura está siendo afectada por el hecho de que no podemos participar en el libre mercado.

Pero de alguna manera, nosotros como autoridades estamos articulando, buscando instituciones para que podamos vender nuestros productos a buen precio”.

Cristian Alejo Arotoma, alcalde de Pichos, a Agencia Andina

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Lo que son las paradojas de la vida: un distrito que está dentro de los cinco más pobres de Perú, fue uno de los que mejor aguantó el embate del COVID-19.

Y esta es una lección para todos nosotros: tenemos que aprender de otras formas de vida y organización social. Quién sabe cuándo nos podría ser de ayuda…