Por Antonio Rosselot
15 octubre, 2020

Por un lado, muchos usuarios de estas míticas vajillas de vidrio templado destacaron la paradoja de que la empresa haya quebrado antes que los mismos platos. Pero por el otro, seguir diseñando cosas “indestructibles” en los tiempos de hoy es un fracaso seguro…

Hoy en día, las cosas están hechas para romperse. El constante avance en las tecnologías y materiales con las que se construyen los objetos de nuestro diario vivir hace necesario que el producto falle, para que así sea reemplazado por el último modelo.

Pero de los pocos productos a los que no les afectó para nada el paso del tiempo, es a las vajillas de vidrio templado Duralex. Si no tuvieron una en casa, seguramente sus abuelos o abuelas sí, y podemos garantizarles que se siguen ocupando: son de esas vajillas que no se rompen ni a martillazos, manteniendo firme su clásico estilo translúcido y generalmente teñido de color sepia.

vía Directo al Paladar

Bueno, ahora que las tienen en sus mentes, tenemos que darles una mala noticia. La eterna paradoja se cumplió ya que Duralex, la empresa francesa de las vajillas irrompibles, fue declarada en quiebra por el Tribunal Comercial de Orleans (Francia). Se le dio un período de observación de seis meses para salvarse de la quiebra total, lo que siendo sinceros no se ve muy auspicioso.

Estas vajillas irrompibles nacieron en las fábricas de cristal Saint Gobain que, en el año 1939, desarrollaron un formato muy novedoso en donde calentaban el vidrio a 700ºC y luego lo enfriaban rápidamente, logrando así que tuviese una resistencia especial y no se fragmentaran por completo en caso de rotura. En 1945, se inscribió oficialmente la marca Duralex en Francia.

Duralex

El máximo esplendor de esta empresa se dio entre las décadas del 60 y 70, cuando tuvo a unas 1.500 personas empleadas y una producción de más de 130 millones de unidades entre vasos, platos y bandejas. Si bien las originales eran de color transparente, con el paso de los años se empezaron a vender vajillas de color verde y ámbar.

Tras varios años de inestabilidad financiera —sobre todo después de la crisis económica mundial de 2008—, y un breve resurgimiento gracias a la resurrección de lo vintage, Duralex no aguantó más y recientemente terminó por hundirse.

Reuters

Sin embargo, sus vajillas seguirán vivas representando su legado, y seguramente por un buen tiempo más.