Por Florencia Lara
5 agosto, 2022

“Tengo dos hijas y tengo que salir sí o sí a trabajar”, dijo el humilde hombre que se vio angustiado luego de quedarse sin su fuente de trabajo. Sin embargo, su situación cambió gracias a su jefe, quien se animó a darle una mano.

Para nadie es sorpresa, que la gran crisis económica mundial ha puesto en peligro el empleo de muchas personas, sobre todo aquellas más humildes. Tal fue el caso de Damián, quien tras quedar sin trabajo, debió arreglárselas como fuera para mantener a sus dos hijas, luchando incluso contra la delincuencia.

La Voz

Damián es oriundo de Córdoba, Argentina, y desde hace mucho tiempo que presentía que en cualquier minuto podía perder su empleo en una fábrica. Como sabía que su sexto sentido rara vez le fallaba, decidió crear un plan B: Con los pocos ahorros que tenía, compró una motocicleta y buscó empleo como repartidor, donde fue contratado por el dueño de una rotisería de la zona.

Cuando el día llegó, Damián comenzó a dedicarse de lleno al delivery del local. Muchos propietarios de tiendas pequeñas no tienen los recursos suficientes para comprar ellos los vehículos, por lo que contratan a personas que ya cuenten con su transporte, como en el caso del hombre con su motocicleta.

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Pero, tristemente la vida de Damián se derrumbó rápidamente gracias a la delincuencia de su barrio. Mientras el hombre estacionó su motocicleta fuera de la rotisería esperando más pedidos para repartir, unos ladrones robaron en menos de un minuto el único medio de trabajo que tenía Damián.

“Vine para acá, dejé la plata en el mostrador. Agarré otros pedidos más y cuando salí no estaba más. Fue así de fácil y sencillo. La moto es mía: tengo los papeles y la denuncia hecha, pero no hay información del paradero”.

Damián a La Voz.

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A pesar de que al dueño de la tienda no le “servía” un repartidor sin motocicleta, decidió darle un pequeño trabajo a Damián dentro de la cocina, aunque ya tenia completo a su equipo. Pero, aquello no era suficiente para el hombre, debido a que los ingresos no le alcanzaban para mantener a sus pequeñas.

Fue en ese momento que el propietario de la rotisería abrió su alcancía, y con los ahorros que tenía, decidió obsequiarle una nueva motocicleta a su trabajador, ya que sintió que lo merecía.

“Él no tendría por qué regalarme nada, porque yo al hacer delivery soy consciente de lo que puede suceder. Pero se lo agradezco. Le dije que no le correspondía, pero él quiere. Me da una mano y voy a poder llevar el pan a mi casa. Tengo dos hijas y tengo que salir sí o sí a trabajar”.

Damián a La Voz.

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Hoy, el hombre gracias a la generosidad de su jefe, puede seguir llevando dinero a su hogar, sin la preocupación de no poder darle lo suficiente a sus retoñas.