Por Luis Aranguren
3 septiembre, 2021

Cuando no podíamos salir, ellos nos acercaban el alimento a casa. Sin embargo, no tienen espacios y la incomodidad parece ser lo de siempre cuando les toca comer a ellos.

Hay trabajos que muchos en nuestra ignorancia podríamos aborrecer tal vez, sin embargo, son los que ayudan a mover el mundo. Dos de ellos son los repartidores y los taxistas, personas con la disposición de servir y sin importar lo duro del clima, están en la calle haciendo lo que les corresponde.

El primero nos facilita los alimentos, nos permite ser más eficaces al transportar con cuidado ese almuerzo que tanto esperamos o tal vez un postre que compartimos con los compañeros. El segundo, es quien nos acerca a cualquier lugar y de ser posible evita el tráfico para que podamos llegar a tiempo a nuestro destino.

Facebook / Marcus Poh

Aunque sus trabajos son muy parecidos, ocurre una situación que ambos comparten y no es para nada positiva. Nos referimos a su hora de comida.

Tras un arduo trabajo, no hay nada más placentero que descansar un poco y sentarnos a comer en una mesa con total tranquilidad. Pues estas personas no tienen este placer, están a la intemperie y solo pueden comer en sus vehículos o simplemente en la calle, expuestos al monóxido y la suciedad.

Facebook / Beh Chia Lor

Cabe resaltar que ambos trabajadores comen fuera de las horas acostumbradas, pues son en esas en las que todos descansan que hay más movimiento y por ende, les entra dinero.

Lamentablemente hasta ahora nadie se ha preocupado por ellos y la posibilidad de darles espacios dignos en plazas o espacios públicos para que puedan comer con tranquilidad. Su trabajo es muy movido, su descanso no es largo y seguro que comenzar a invertir para este grupo de trabajadores, hará la diferencia en sus vidas.

Todos en algún momento hemos estado agradecidos con estas personas, siempre existirá un taxista que nos haya salvado la vida en algún apuro o un repartidor que hizo lo posible por llegar a tiempo.

Es por eso que motivar a otros a compartir sería genial, quizás no pedirle todo al gobierno sino que amablemente los restaurantes pudiesen apartar espacios pequeños para ellos. Al final del día también se ven beneficiados, con quienes buscan las comidas para hacer las entregas y con quienes les acercan a los comensales.

Facebook / Beh Chia Lor

Trabajar en la calle es algo duro, en ocasiones yo me dedico a repartir con estas empresas de delivery y aunque no he tenido la necesidad de comer en la calle, sí he visto compañeros que lo hacen. Verlos tan expuestos es algo duro y que podría mejorar fácilmente, si tuviesen lugares dignos para vivir.

Recordemos que todos somos personas, sin importar a qué nos dediquemos. Es por eso que tener un espacio digno para comer, haría una gran diferencia.