Por Lucas Rodríguez
26 junio, 2020

Central de Antojos, en la colonia Escandón, decidió que ocuparía su tiempo y recursos, en ayudar a las personas más afectadas por el virus.

Puede que aun no hayamos encontrado ni la cura ni la vacuna al COVID-19, pero eso no significa que no podamos hacer cosas para sentirnos mejor unos a otros. No solo va por el hecho de mejorar nuestra alimentación y preocuparnos de hacer ejercicio, cosa de fortalecer nuestros sistemas inmunes y así tener una mejor respuesta a una posible infección. También hay cosas que nos darán un bienestar intangible, pero igualmente valioso. 

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Una de ellas sin duda que es tender una mano al prójimo, especialmente a las personas que se encuentran en posición de especial vulnerabilidad frente a esta pandemia mundial. Cuando vemos que esto surge nos desde los poderosos y quienes están en una posición perfecta para lidiar con el virus, sino que de quienes están también luchando por salir a flote, nos emociona aun más. 

Rodolfo Dorantes

El restaurant ‘Central de Antojos’, ubicado en la colonia Escandón de la Ciudad de México, no la ha tenido fácil estos últimos meses. La cuarentena obligatoria, así como el subsecuente pánico al contacto con cualquier persona no prescindible, ha significado un golpe muy feo a los restaurantes y establecimientos de vida social.

Rodolfo Dorantes

«Central de Antojos» creyeron que no había nada que hacer, aparte de cruzar los dedos porque esto pase lo más rápido posible. Pero en un momento se dieron cuenta que si no conseguirían recursos económicos, si conseguirían al menos, sentir que están aportando a solucionar el problema.

Rodolfo Dorantes

Así fue como decidieron comenzaron a ofrecer menús gratuitos a todos los vecinos del sector. Entre las 6 y 7 de la tarde, los chefs del local sacan sus puestos a la calle. Usando sus habilidades para la cocina, regalan un taco y una sopa caliente a los vecinos del sector. Su objetivo en particular, es darle una ayuda a las personas que duermen en los parques o pasan por situaciones de pobreza extrema. 

Rodolfo Dorantes

Su buena obra llegó a oídos de los medios locales, como Excelsior. El dueño del local lo describió así:

Al ver que ya no teníamos ingresos, nuestras ventas bajaron y miramos a nuestro alrededor, nos sensibilizamos un poco. Vemos la gente que duerme en el parque, los que pasan, los que piden y no te das cuenta de lo mal que están hasta que tú llegas… un momento que también estas mal económicamente.

–Gerardo Malvar, dueño de «Central de Antojos» a Excelsior.

Rodolfo Dorantes

Una obra ejemplar. Esperamos que la difusión de esta noticia signifique que otras personas, con más recursos o más poderosas, se sumen a la ayuda. Si ellos pueden a su vez dar una mano al restaurant, ya estaremos conformando una cadena de ayuda. Con eso en pie, no hay manera de qe las cosas no mejoren.