Por Catalina Maldonado
21 julio, 2020

Una vez que sus historias salieron a la luz, un local de comida italiana de Nueva York decidió destruir la mesa que ambos frecuentaban para cortar relaciones con ellos.

Algunos criminales sexuales más reconocidos de la época contemporánea han salido de la más importante salieron de la élite hollywoodense, tal como lo representan los casos de Jeffrey Epstein y Harvey Weinstein, el primero acusado por abuso a menores y el segundo un abusador sistemático de mujeres.

Getty Images

El desprecio que han generado estas figuras producto de que las historias han salido a la luz, por ejemplo con el documental de Netflix sobre Epstein, ha hecho que a eliminar toda referencia a ellos, tal como le ocurrió al dueño de un restaurante que estos hombres frecuentaban. 

Zach Erdem, propietario del restaurante 75 Main en Southampton, Nueva York, decidió que ya era el momento de borrar los recuerdos que esos hombres crearon en su local con la medida de destruir la mesa que ellos siempre elegían para cenar. 

75 Main

De acuerdo con Erdem, cuando ambos personajes visitaban el 75 Main tomaban la mesa, la misma mesa que él no pudo soportar sin recordar la presencia de estos criminales y que lo llevó a destruirla con un martillo, para luego quemarla con combustible en su totalidad.

75 Main

«Cuando pensé en ello, en que Jeffrey Epstein solía sentarse en esta mesa, todo lo que pude pensar era que necesitaba quemar esa maldita mesa y asegurarme que nada manche mi restaurante» expresó Erdem a CNN.

El propietario dijo que Epstein frecuentaba el lugar ‘cada semana o dos’, y afirmó que cada vez venía ‘con tres o cuatro chicas’, informa el New York Post .

«Tenían buenos zapatos, estaban en buena forma, pero parecían muy jóvenes. Sabía que algo no estaba bien. Al principio pensé que eran sus hijos, pero luego, con toda la bebida y la fiesta, me di cuenta de que no eran sus hijos».

Zach Erdem a New York Post.

El dueño de 39 años dijo haberse sentido «muy bien» por usa un hacha y un martillo para destruir el mueble, rociarlo de combustible y quemarlo en frente de sus empleados y público en general, quienes gritaban «¡Quémate, Epstein, quémate!» mientras registraban el simbólico momento.

El propietario sintió que quemar la mesa funcionó para deshacerse de la «mala energía» de Epstein y Weinstein, y envío un mensaje para todo aquel que planee visitar su restaurante: «Las personas que abusan de las mujeres no son bienvenidas aquí».

Un respiro para este restaurante.