Por Antonio Rosselot
5 octubre, 2020

“Seu Raul” es conocido en las calles de Campo Grande (Brasil) por sus deliciosas cocadas y extrema generosidad. Pero cuando un hombre se aprovechó de esa ingenuidad para robarle su bicicleta, no pasó mucho tiempo para que el universo reconociera su bondad y le devolviera la mano.

En esta ocasión les hablaremos de esfuerzo, generosidad y amistades, pero no en un tono precisamente positivo como el que sugieren dichas palabras.

Raul pasa sus días vendiendo deliciosas cocadas brasileñas en la ciudad de Campo Grande (Mato Grosso do Sul, Brasil), y es conocido localmente por su simpatía y la confianza que inspira. De hecho, es tan amable y cercano a la gente, que eso mismo causó que lamentablemente le robaran la bicicleta con la que transporta su mercancía. 

Razoes Para Acreditar

Todo comenzó cuando “Seu Raul”, como le dicen, le prestó su bicicleta a un hombre que se la pidió, con la excusa de llevar unos medicamentos a su hija. El mismo Raul cuenta que, como diría el Chapulín Colorado, se aprovecharon de su nobleza.

“Confié en su palabra. Saqué la caja de dulces y le entregué la bicicleta, a eso de las 10 de la mañana. Dieron las 18:00 y no apareció más”.

“Seu Raul” a Razoes Para Acreditar

Raul quedó así sin su principal medio de transporte, todo por haber sido demasiado confiado. Pero tal como a veces los demonios se toman nuestros días, también pueden pasar ángeles que los hacen cambiar radicalmente.

Razoes Para Acreditar

Días después del robo, Raul estaba vendiendo en un semáforo y vio que un motociclista estaba teniendo problemas con su vehículo, por lo que atravesó la calle para ayudarlo a empujar. La moto se arregló y el hombre, llamado Helton, le compró 30 cocadas a modo de agradecimiento. Pero cuando se enteró de que Raul había sufrido el robo de su bicicleta, se puso manos a la obra.

Cuando se despidieron, Helton anotó su número de teléfono  y le hizo una foto a escondidas. ¿Su intención? Crear una colecta virtual para reponerle la bicicleta a Raul, lo que logró con creces: pocos días después Raul recibió una bicicleta nueva, color rojo furioso y brillante, con la que pudo volver a vender sus cocadas en el punto de siempre.

Razoes Para Acreditar

“Dios y él [Helton] fueron maravillosos conmigo. Me robaron una Caloi 10, pero me la repusieron con una toda linda, roja, brillante de nueva. Ahora, no se la presto más a nadie”.

“Seu Raul” a Razoes Para Acreditar

Quien hace las cocadas es Miriam, esposa de Raul, que le ha dicho varias veces que tiene que dejar de confiar ciegamente en la gente, sobre todo en la que no conoce bien.

Razoes Para Acreditar

Pero el corazón de Raul es suave y porta la ingenuidad de un niño. Afortunadamente, ¡el universo supo reconocer toda esta bondad!