Por Pamela Silva
20 abril, 2018

Y por “no tanto” me refiero a cosas que prefiero me maten a comer.

Hay que entender algo, uno está demasiado acostumbrado a las comidas de su propio país o a lo más, de los que están cerca de nosotros. Por eso, cuando nos enfrentamos a realidades distintas -con comidas muy, muy distintas- es un choque cultural demasiado fuerte porque se alimentan de cosas que nosotros nunca consideraríamos comer.

Así que es obvio que cosas que para algunos sean una delicia, para nosotros no tanto -por decir lo menos-.

Acá hay 10 de esas comidas que, les aseguro, en verdad comen en otros países y que no sé si yo comería alguna vez.

1. Ratas a la parilla

Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente.

Aunque no hablamos de la típica rata común que encontramos en la ciudad, sino que ratas silvestres que habitan los campos de arroz en lugares como Camboya. Ahí, las personas que las cazan durante la época de cosecha del arroz y temporada de lluvias aseguran que son sanas y tienen un buen sabor porque su dieta se basa en alimentos orgánicos.


2. Monos

AFP

En Indonesia hay un amplio mercado de carne de mono, lo venden en las tiendas callejeras tal como si estuvieran vendiendo monos. Hay una especial predilección por los macacos, razón por la cual muchos activistas luchan para frenar el consumo de este animal en el país, debido a que se encuentra en peligro de extinción.

¿Qué comen del mono? Casi todo, lo más normal es la carne y los dedos -un platillo muy apetecido-. También existe la leyenda urbana de que comen cerebros de monos vivos. Aunque hay videos de esto no se sabe si efectivamente es una tradición popular o un grupo particular de personas.


3. Semen de Caballa

Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente.

Este ni siquiera es un ingrediente tradicional de alguna nación, sino que el renombrado chef Ferrán Adrià lo incluyo en su menú hace unos años. Quienes lo han probado dicen que tiene una textura cremosa parecida al cerebro.


4. Hormigas Culonas

Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente.

En algunos sectores de Colombia, como Santander, la mayor delicia local son las hormigas culonas. Insector que llegan a medir 2.5 cm de longitud -algo así como el tamaño de una abeja-. Con ellas hacen salsas, las ocupan como acompañamiento e incluso las venden en la calle en pequeños paquete para comerlas como si fueran maní.

Capturarlas no es fácil, puesto que las culonas son las hormigas reina que no suelen salir del nido. Así que esperan hasta la época de lluvia, momento en que dejan el hogar, para atraparlas.


5. Sangre

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Para los occidentales que vivimos en países cálidos, la idea de comer sangre no parece muy normal. Sin embargo, en naciones más frías no es extraño que la sangre sea un platillo más bien común dentro de su dieta normal.

Por ejemplo, en Hungría comen huevos hervidos en sangre de cerdo; en Suecia tienen pastel de sangre de Reno y en China hacen gelatina de sangre de pescado.


6. Tequilalix

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Es una paleta o piruleta que sabe a tequila -que mejor para sobrevivir los calores del verano-. Lo más interesante de este alimento, más allá de su sabor, es que dentro de la paleta viene un gusano entero que ha sido criado especialmente para el consumo humano y alimentado con una dieta de cereales y verduras.


7. Kopi Luwak

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Es el café más caro y apetecido del mundo, ¿cómo está hecho? Pues las civetas -una especie de comadreja de Asia oriental- se come los granos de café sin procesar. Se alimenta y por obra y gracia del sistema digestivo, expulsas entre sus heces los granos parcialmente digeridos por sus juegos gástricos.

Esos son los granos que se recogen, tuestan dando origen al apetecido Kopi Luwak, que tiene un sabor más fuerte y achocolatado que el normal.


8. Dulce de Escorpión

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Este toffee no sólo sabe a escorpión, sino que tiene uno en su interior. Claro que no es cualquier insecto que encontraron en la calle y lo metieron al caramelo, sino que son escorpiones criados en granjas especialmente para el consumo humano. Además, los someten a un proceso de calor para eliminar las toxinas y venenos que tienen en su interior.


9. Gelatina de Pie de Vaca

Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente.

Consumida en países como Perú, la gelatina de pie de vaca es bastante apreciada por lo saludable que es: tiene mucho colágeno, lo que ayuda en el tratamiento y prevención de la astrosis y osteoporosis según quienes lo consumen.

Para prepararlo, hierven las patas de vaca durante trece horas.


10. Caolín

Adam Forrester

La “Tierra blanca” es un mineral semi rocoso que personas en África y China consumen. Mientras que en China se muele y se ocupa como condimento, en África lo lamen directamente de la piedra por lo que da la sensación de que están comiendo tierra -al menos, eso fue lo que pensaron los exploradores que primero llegaron a África-.