Por Javiera Oliden
4 agosto, 2017

La respuesta está en la misma.

En Greatist.com y Lifehacker recomiendan que si quieres enfriar tu vino de manera rápida, pero no quieres que se diluya, entonces debes añadirle uvas congeladas. Éstas no afectarán mayormente el sabor hasta que se descongelen, porque al estar congeladas su jugo se queda dentro de la uva. Así lo podrás disfrutar a la temperatura adecuada para sentir su sabor al máximo.

El director de Vinos Doyen, Ray Abercromby, apoya la idea, y dice que funciona tanto para vinos blancos como rojos. Estos últimos generalmente están muy cálidos, le dijo al Daily Mail:

“La frase beber a temperatura ambiente tiene siglos; las casas eran más frías en ese entonces.”

Como explicó Katie Smith, ejecutiva de Vinos Bidemdum Wine, los vinos blancos tienen una temperatura ideal que va de entre los 7 a los 10 grados Celsius, mientras que los rojos deberían idealmente ser consumidos a una temperatura de 16 a 18 grados Celsius. Es decir, temperaturas por sobre las alcanzadas en un refrigerador.

De todas maneras la experta y educadora sobre vinos Victoria Briggs advierte que aunque es preferible usar uvas congeladas por sobre el hielo, este truco debe ser considerado como un último recurso, no como una práctica habitual:

“Si quieres vino lo suficientemente frío para necesitar hielo es mejor tener un vino blanco con soda, porque cuando el vino está así de frío no puedes realmente sentirle el gusto”. 

Cuéntanos a qué temperatura te gusta beber tu vino en los comentarios.