Por Catalina Maldonado
7 octubre, 2020

Todos alguna vez tuvimos a esa tía que al momento de servir el pastel cumpleañero, te entregaba el pedazo más delgado para que “alcance para todos”. Si ahora eres de esos, te recomendamos que te preocupes.

No sé si a ustedes les pasa, pero por lo menos en mi caso, uno de los grandes motivos para asistir a una fiesta de cumpleaños es porque está más que claro que habrá un delicioso pastel en el medio. De hecho, es tanta mi obsesión con el asunto que me encargo de averiguar cuál será el sabor de la torta, tanto así que incluso ha jugado un papel importante si asistir o no al evento.

Pero claro, cuando ya estoy dentro la fiesta esperando a que se soplen las velas y por fin se reparta la torta, el terror comienza a invadirme cuando veo que esa tía –conocida por ser bastante ahorradora— toma el cuchillo y comienza a cortar los trozos. El resultado es evidente: de seguro te llegará un pedazo de torta casi o más delgado que una oblea.

Shutterstock

Sin embargo, esa situación que me pasaba de pequeña o incluso de grande, ahora me está pasando con amigas o amigos. Ahora quien toma la batuta para repartir la torta y comienza a repartir esos ínfimos pedazos de pastel, de inmediato es catalogado como la tía tacaña.

Este concepto me suena tan mal como una vez que leí que una tía era tan tacaña que, a pesar de tener dinero de sobra, se echaba el ambientador en spray del baño como si fuera perfume. Ella decía que “era muy barato y huele muy bien”. Puede sonar extremo pero les juro que existen personas así.

Eso mismo sucede con las personas que cortan demasiado delgados los trozos de torta. Si bien pueden haber casos que realmente compraste un pastel bastante pequeño y la fiesta está llena de gente, así que tenías que dosificar, hay en otros casos (la mayoría de ellos), que todo comienza con el “tiene que alcanzar para todos”.

Twitter

Y claro, como ya saben de mi ansiedad por el pastel, siempre soy la primera en la fila por ese pedazo tan preciado y a la primera que le llega la desagradable frase de “tiene que alcanzar para todos”, mientras realmente se puede ver el diseño del plato a través de la torta debido a su delgadez.

Por eso, si crees que cortas la torta muy delgada, quizás no lo encontrabas tan grave… hasta ahora. Lamento decirte que te estás convirtiendo en esa tía tacaña que a nadie le simpatiza mucho.

¿La solución? Corta buenos trozos de pastel y si llegara a faltar, por lo menos hiciste feliz a los primeros comensales de la fila. Por ejemplo, yo te lo agradeceré mucho.