Por Teresa Donoso
17 Mayo, 2017

Entonces llegó este hombre.

Era un día como cualquier otro cuando los pasajeros del tren Amtrak que iba desde Nueva York a Washington D.C. quedaron atrapados en medio de la nada. Todo esto sucedió el domingo pasado, según informa BuzzFeed News, cuando el medio de transporte se averió y los dejó a medio camino. Debido a que el tren era pequeño, no contaba con comedor y cuando los pasajeros se dieron cuenta que sólo tendrían un par de snacks para comer durante la larga e incierta espera las cosas comenzaron a ponerse feas.

Los propios pasajeros bromeaban con la extraña situación en Twitter:

“Me siento como si estuviera en el Fyre Festival“.

Por supuesto que, como estamos en el mundo moderno, alguien decidió que era hora de comer y que no perdían nada con intentar pedir una pizza. Esa fue, al menos, la idea de Mitchell Katz, un pasajero especialmente hambriento.

Pero lo que nunca esperaron fue que el repartidor de pizza llegara al lugar y aceptara la tediosa tarea de subir la pequeña montaña y atravesar un riachuelo para llegar a sus clientes.

Esta fue el video compartido por Katz que pronto se ganó más de cuatro mil “me gusta” en Twitter:

Las personas aseguraban que la pizza había salvado el día usando un humor bastante negro:

“La entrega de pizza para el #Amtrak161 evita que los pasajeros cometan canibalismo: las noticias de las 11”.

Y otros quisieron felicitar la tarea de este hombre anónimo:

“Un aplauso al repartido de pizza que bajó todo el cerro para entregar en #Amtrak161”.

Y bueno, alguien dijo lo que todos pensábamos y no queríamos mencionar:

“Espero que ese chico haya recibido una muy buena propina”.

Después de tres largas horas de espera, los pasajeros fueron rescatados y pudieron llegar a destino. Eso sí, todos tenían algo muy claro: el verdadero héroe de la historia no llevaba capa y, en cambio, traía consigo varias cajas de pizza.

Creo que esta historia acaba de devolverme la fe en la humanidad.