Por Teresa Donoso
2 Agosto, 2017

A veces escoger entre vino tinto y vino blanco puede marcar toda la diferencia.

Lo más probable es que, como adulto, tengas tu marca y tipo de vino preferido. Puede que sea el vino tinto o quizás estés enamorado del Rosé y su delicado sabor o quizás seas como yo, un desadaptado que se niega a entender que el Late Harvest es sólo para acompañar los postres… y no para beber con cualquier comida.

Cualquiera sea el caso, lo cierto es que amamos ciertos tipos de vinos y les somos fieles a lo largo de nuestra vida.

Sin embargo, si sufres de rosácea o eres propenso a sufrir de ella porque alguien en tu familia lo tiene, quizás te interese saber que un reciente estudio científico determinó que el color de tu vino puede tener un gran impacto en esta enfermedad.

Para quienes no lo sepan, la rosácea (brevemente explicado) es una enfermedad de la piel que provoca enrojecimiento, comezón, calor e incluso granitos. Los afectados suelen sentirse incómodos con la apariencia de su piel y a menudo se les hace imposible sentirse cómodos en verano, donde el calor de su piel sumado al calor del ambiente les provoca literalmente un infierno en el rostro.

La investigación que mencionábamos previamente investigó durante 14 años a 83 mil mujeres que bebían diferentes bebidas alcohólicas. De los casi 83 mil casos sólo 4.945 mujeres desarrollaron rosácea pero lo interesante fue que la mayoría de ellas bebía lo mismo: vino blanco.

Los científicos determinaron que sólo un vaso de vino blanco al mes puede aumentar en 14% las posibilidades de sufrir de rosácea mientras que un vaso a la semana significaba un aumento del 49%.

De esa forma, parece ser que el vino tinto sería la opción para todas, especialmente si tenemos familiares directos que sufren de esta condición.

¿Interesante, no?