Por Antonio Rosselot
4 agosto, 2021

José Carlos (Brasil) dejó a su familia para ganarse la vida en Rio de Janeiro, plan que terminó fallando medio a medio. Durmió en las calles por más de tres décadas hasta que uno de sus vecinos lo conectó con su familia y le cambió la vida; hoy ya está completamente sobrio y con su carrito de maní más activo que nunca.

La historia que les contaremos a continuación tiene un enorme componente emocional y de esfuerzo, en donde la esperanza de un posible reencuentro nunca se perdió.

Este es José Carlos, un hombre de 59 años oriundo de Itaperuna (Rio de Janeiro, Brasil), que hace 37 años dejó a sus padres, sus tres hermanos y un hijo para buscar un nuevo horizonte laboral con su esposa y ganarse la vida juntos.

Razoes para Acreditar

Sin embargo —y como consigna el portal Razoes para Acreditar—, el plan no resultó para nada y José Carlos terminó perdiendo el contacto con toda su familia. El hombre pasó 35 años en total viviendo en las calles de Copacabana, solo como el dedo pulgar, vendiendo maní en un puesto callejero para subsistir. Gracias a su labor, fue bautizado como “Seu Amendoim” —”Señor maní” en español— por la gente de la zona.

En 2019 Márcio Souza, el dueño de una tienda del sector, se enteró del caso de José Carlos y se acercó a preguntarle más por su pasado. El hombre comentó que no tenía muchos recuerdos de su vida pasada, pero se acordaba del nombre de la calle donde vivía con los suyos.

El buen samaritano buscó la calle en Google Maps, averiguó el nombre de un salón de belleza del sector y habló con la dueña, que conocía de cerca la historia de la familia de José Carlos.

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“Ella contó que la familia lo había estado buscando por muchos años, y que su madre seguía diciendo que le gustaría volver a verlo antes de morir”.

—Márcio Souza vía Razoes para Acreditar

Si bien la familia se había mudado del sector, Márcio y la dueña de la peluquería lograron ubicarla y coordinaron un encuentro con José Carlos por primera vez en 35 años. Eny, la madre del hombre perdido, comentó que fue un día lleno de emociones fuertes.

“Apenas dormí, con la esperanza de volver a verlo. Me puse mal cuando escuché que lo encontraron y que venía con su familia. Fue mucha emoción”.

—Doña Eny, madre de Juan Carlos, vía Razoes para Acreditar

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En el reencuentro, José Carlos reconoció a todos sus familiares y conoció a su nuera y su nieto, los que le faltaban. Luego fue mimado por los suyos: se fue a casa, le hicieron exámenes de salud, lo llevaron a la barbería y su vida cambió de un minuto a otro, pero él decidió que quería volver a las calles para trabajar en su puesto de maní.

Actualmente, “Señor Maní” está reconectado con su familia y recibe ayudas económicas de parte de Rodrigo Oliver, su sobrino actor, quien además le alquiló una casa y le montó un nuevo puesto para que venda sus productos.

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Por otra parte, José Carlos dejó su largo vicio con el alcohol y ahora se está dedicando de lleno a su negocio, con mayor organización y de forma más digna, claro está. “Estoy muy feliz, me está gustando esta nueva vida junto a mi familia, que me está ayudando mucho”, comentó agradecido.

Todos los ciclos tienen su final y, después de 35 años de soledad, José Carlos encontró el suyo. Pero a la vez, fue la piedra inicial para construir una nueva relación con su familia y afianzarse en su vida.