Por Catalina Maldonado
18 febrero, 2021

Este abuelito de 80 años llegó al registro civil para buscar un acta, pero al no tener dinero para el documento, decidió que sus cilantros serían la mejor forma de pago. El encargado los recibió encantado, siendo una historia que seguimos recordando.

Muchas veces pensamos que en los negocios o cuando se trata de dinero, no hay excusa, problema o situación que pueda librarnos de una deuda. Sin embargo, la gente bondadosa y empática con el otro, siempre estará ahí para entender un motivo de peso para justificarlos.

Así ocurrió hace un tiempo con un abuelito de 80 años de edad, llamado Amadeo Cabrera, quien enterneció a los funcionarios y público de un Registro Civil en El Salvador, tras intentar pagar un documento solo con unos ramos de cilantro. 

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Como cualquier persona que necesita un trámite en un registro, este anciano se plantó en la fila de la institución pública y sin pedir atención preferencial, procedió a esperar su turno.

Cuando fue el momento de solicitar el documento, el funcionario le comentó que debía pagar una determinada cantidad de dinero por su trámite. En ese momento, Amadeo Cabrera buscó en su bolsillo y al percatarse que no llevaba nada de efectivo con él, procedió a ofrecer sus propias cosechas con tal de pagar. 

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Sin dejar de ser humilde y tampoco esperando que le den nada gratis, este abuelo ofreció tres frondosos ramilletes de cilantro de su propia cosecha para pagar por el documento que solicitó.

Si bien sabemos que en instituciones públicas, la verdad es que el cilantro no es una forma de pago aceptable, el funcionario que lo atendió no pudo evitar conmoverse con el noble hecho y aceptó encantando los ramos de cilantro. 

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Ante la conmoción de los clientes y del propio trabajador, el momento se inmortalizó en esas adorables imágenes que dieron la vuelta al mundo hace ya dos años atrás y que aún seguimos recordando por un acto donde la nobleza y la empatía relucen. 

La lección es que el dinero no siempre mueve al mundo y hay momento en que buenos corazones están ahí para ayudar.