Por Lucas Rodríguez
25 abril, 2019

Ver a todas las personas que su verdura gigantesca logró satisfacer inspiró a Katie ha dedicar su tiempo a ayudar a los que más lo necesitan.

Partió como una casualidad. Casi un cuento de hadas, de hecho. Katie Stagliano debió plantar y encargarse del crecimiento de un repollo para un proyecto de su colegio. La verdura fue creciendo rápidamente, alcanzando un tamaño y peso que comenzó a ser sospechoso. 

Photo by Clint McKoy on Unsplash

Cuando alcanzó la madurez, su repollo pesaba más de 18 kilos. Era descomunal. Envés de quedarse con la anécdota, Katie decidió que un repollo así de impresionante merecía un destino que estuviera a su altura. 

Katie Stagliano, General Mills.

El repollo terminó en la hoya de un centro de asistencia para personas en situación de pobreza, donde terminó colaborando en la alimentación de varias cientos de personas. Esta experiencia sirvió como una apertura de ojos para Katie, quien decidió dedicar su tiempo a alimentar a los que más lo necesitan. 

Katie Stagliano, General Mills

Bautizada como Katie’s Krops, la fundación se dedica a plantar alimento (incluyendo repollos, por supuesto), el que luego es donado a personas que tienen problemas para procurarse el alimento diario. Esto la llevó a ganar una beca de 50 mil dólares para seguir llevando a cabo sus esfuerzos, como contó UpWorthy.

Katie Stagliano, General Mills

Su historia es un ejemplo de que el esfuerzo de una persona a veces pueden terminar por hacer una gran diferencia.