Por Antonio Rosselot
24 marzo, 2021

La mujer, madre de 4 hijos, se había quedado sin empleo por la pandemia y debía vender en las calles de una ciudad de Brasil para mantener a su familia. Pero el chef Alex Granig no sólo la ayudó, sino que fue mucho más allá.

La situación pandémica ha afectado muchísimo a las familias que ya venían con problemas económicos de antes, obligando a muchas a tener que encontrar su sustento en las calles y en la forma de limosna. Para muchas personas es una situación indigna, y el contexto de emergencia sanitaria ha despertado un sentido de ayuda en varias personas.

Así es como el chef brasileño Alex Granig —que tiene un canal de recetas en YouTube— cambió la vida de una mujer que vendía botellas de agua en las calles de una ciudad de dicho país.

IG: @alexgranig

La mujer, madre de cuatro hijos, estaba dedicada a la venta de agua en una esquina para poder sustentar a su familia en estos desesperados y difíciles tiempos. Pero cuando Granig se la topó, supo que debía hacer algo y ayudar a quien realmente lo necesitaba.

El chef compró las botellas de agua de la mujer y le preguntó en qué más podía ayudarla, a lo que ella contestó que necesitaba urgentemente una compra de supermercado. Ahí fue cuando Alex le ofreció llevarlas a ella y una de sus hijas a hacer las compras; la mujer avergonzada comentó que no era necesario, pero el hombre insistió y le regaló una buena compra para que dure por unas semanas.

IG: @alexgranig

Cuando Alex le preguntó por su historia, la mujer comentó que antes trabajaba como ayudante de cocina en una cafetería, pero la pandemia hizo que el local cerrara y ella quedara sin trabajo. Su desesperación por poder pagar la renta la obligó a vender agua para sobrevivir.

Y el chef tuvo una gran idea en ese momento: como supo que ella trabajaba cocinando, al igual que él, decidió ofrecerle un puesto como ayudante en su propia cocina mientras él prepara las recetas para su canal. Ella sinceramente no lo podía creer y aceptó feliz, con lágrimas en los ojos.

Así, con esa simpleza y desinterés, es como se cambia una vida. Ahora la mujer trabaja orgullosa junto a Alex, y él sigue haciendo su labor sabiendo que ayudó a un mundo más generoso, con sentido colectivo.